La iniciativa francesa se suma a una serie de cruces diplomáticos y amenazas arancelarias del presidente estadounidense, que encendieron las alarmas en Bruselas y aceleraron una respuesta coordinada de la Unión Europea.
Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anexionar Groenlandia e imponer aranceles a los países que respalden al territorio ártico encendieron las alarmas en Europa y profundizaron el deterioro de las relaciones transatlánticas. Por este motivo, Francia solicitó “un ejercicio de la OTAN” en la isla y se declaró “dispuesta a contribuir”.
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El gobierno galo dio un paso adicional en la discusión por la ofensiva de la Casa Blanca al proponer la realización de un “ejercicio de la OTAN” en Groenlandia y expresar su disposición a contribuir a esa iniciativa. El anuncio, confirmado por el Elíseo, buscó reforzar el mensaje de que la defensa del territorio puede abordarse dentro del marco de la alianza atlántica, sin recurrir a amenazas de anexión ni a coerción económica.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtió este miércoles que el ataque de Washington representa un desafío directo para la seguridad, los principios y la prosperidad del bloque.
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“Estas tres dimensiones están siendo puestas a prueba en el momento actual de las relaciones transatlánticas”, afirmó Costa, al anunciar la convocatoria a una cumbre de emergencia de los 27 líderes nacionales de la Unión Europea (UE) en Bruselas. El encuentro buscará coordinar una respuesta política y económica frente a la escalada de presiones impulsada por Washington y evaluar su impacto sobre la OTAN y el orden internacional basado en reglas.
La tensión se vio alimentada por declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien calificó a Dinamarca de “irrelevante” en el contexto del debate por Groenlandia. El comentario generó malestar en varias capitales europeas y fue interpretado como una señal del endurecimiento del tono de la administración Trump hacia un Estado miembro de la UE.
La respuesta política llegó desde Bruselas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que el bloque se encuentra “en una encrucijada” y dejó en claro que la Unión Europea (UE) está preparada para actuar si Estados Unidos avanza con nuevas medidas coercitivas. “Estamos listos para responder con unidad, urgencia y determinación, si es necesario”, afirmó.
Von der Leyen anunció además que la Comisión trabaja en un “aumento masivo de la inversión europea en Groenlandia” para fortalecer su economía e infraestructura, como parte de una estrategia destinada a reforzar la presencia europea en la región y respaldar a Dinamarca frente a las presiones estadounidenses.
El presidente del Consejo Europeo advirtió además que una nueva ronda de aranceles estadounidenses “socavaría las relaciones transatlánticas” y sería incompatible con el acuerdo comercial firmado entre la UE y Estados Unidos en julio pasado. Ese pacto, que aún debe ser ratificado por los legisladores europeos, enfrenta ahora un escenario incierto, ya que varios eurodiputados amenazan con no respaldarlo si Trump concreta sus advertencias.
“Estamos listos para defendernos, a nuestros Estados miembros, a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas, contra cualquier forma de coerción”, afirmó Costa, al remarcar que la Unión Europea dispone de las herramientas necesarias para responder. Sus declaraciones reflejan un giro hacia una postura más firme frente a Washington, luego de semanas en las que varios gobiernos europeos habían optado por la cautela y el diálogo para evitar una escalada.
Las amenazas de Trump sobre Groenlandia aceleraron un replanteo más amplio de la relación con Estados Unidos, el aliado histórico de Europa y el miembro más poderoso de la OTAN. El primer ministro polaco, Donald Tusk, fue uno de los más contundentes al rechazar cualquier estrategia de apaciguamiento. “El apaciguamiento siempre es un signo de debilidad. Europa no puede permitirse ser débil, ni contra sus enemigos ni contra su aliado”, escribió en redes sociales. A su juicio, la asertividad y la autoconfianza europeas se convirtieron en una necesidad.