El principal sospechoso es la pareja de la joven, tiene 25 años y permanece detenido. Según la reconstrucción de los investigadores, habría atacado a la mujer y a tres menores antes de incendiar la vivienda con su bebé de seis meses en brazos.
Una mujer de 22 años y cuatro niños, entre ellos un bebé de apenas seis meses, fueron asesinados este domingo en una vivienda de la localidad chaqueña de Quitilipi. Por el hecho fue detenido Alberto Luis Ávalos, de 25 años, pareja de la joven y padre del menor más pequeño, quien habría intentado quitarse la vida después de cometer los ataques. La investigación apunta a un homicidio múltiple seguido de un incendio intencional.
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El jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, calificó el episodio como “uno de los crímenes más atroces desde que somos provincia, en 1953”. Según la reconstrucción que manejan los investigadores, Ávalos habría estrangulado a su pareja, atacado con un arma blanca a tres niños y luego provocado el incendio de la vivienda mientras tenía en brazos a su hijo de seis meses. El bebé murió por inhalación de humo.
El hecho ocurrió alrededor de las 6 de la mañana, en una casa precaria ubicada sobre la calle Islas Malvinas al 1200, en el barrio Matadero. De acuerdo con la hipótesis policial, después de los ataques el sospechoso intentó quitarse la vida mediante ahorcamiento, pero fue rescatado por vecinos, que lo encontraron inconsciente en el sector delantero del inmueble.
Cuando los efectivos llegaron al lugar, encontraron al hombre en esas condiciones. El bebé estaba en brazos de su abuela paterna, quien también se encontraba inconsciente. Ambos fueron trasladados en ambulancia al hospital local, pero el pequeño ingresó sin signos vitales.
En el interior de la vivienda, los bomberos y policías encontraron los cuerpos de las otras cuatro víctimas. Dos de los menores estaban en el sector construido con madera y nailon, mientras que en una habitación de material hallaron a Rocío Aranda, de 22 años, tendida en el suelo, y a una niña sobre una cama.
Las víctimas infantiles fueron identificadas como Franco Aranda, de cuatro años e hijo de Rocío; Adriana Barrios, de cinco, y Bruno Barrios, de cuatro, ambos sobrinos de la joven. Los dos últimos eran hijos de María Aranda, de 21 años, hermana de Rocío, quien reside a pocos metros del lugar. La quinta víctima fue Bernardo Ávalos, el bebé de seis meses que la joven tenía con el principal sospechoso.
Las primeras pericias realizadas en la vivienda revelaron que los tres niños encontrados en el interior presentaban heridas cortantes en el cuello y quemaduras en distintas partes del cuerpo. En el caso de Rocío Aranda, la médica policial constató escoriaciones en la región lumbar.
Durante la inspección de la escena, los investigadores secuestraron un cuchillo marca Tramontina de 27 centímetros, con manchas similares a sangre, dos tramos de soga, un encendedor, tres teléfonos celulares y un fragmento de sábana con manchas rojizas. Todos estos elementos quedaron sujetos a peritajes para establecer su posible vinculación con el hecho.
Por otra parte, Ávalos fue atendido en el hospital local, donde se constataron escoriaciones en forma de lazo en la zona cervical, lesiones múltiples por contusión y signos de posible intoxicación con drogas. También se informó que el médico que lo examinó diagnosticó un cuadro de psicosis aguda.
El sospechoso fue trasladado al Complejo II del Servicio Penitenciario Provincial, en Presidencia Roque Sáenz Peña, donde permanece detenido a disposición de la Justicia.
Los cuerpos de las cinco víctimas fueron trasladados a la morgue judicial de Presidencia Roque Sáenz Peña para la realización de las autopsias. La investigación quedó a cargo del fiscal subrogante Gustavo Valero, de la Fiscalía N.º 1, quien ordenó la aprehensión de Ávalos en una causa por supuesto homicidio. En el procedimiento intervinieron efectivos de la Comisaría de Quitilipi, mientras continúan las pericias para determinar las circunstancias y la secuencia en que se produjeron las muertes.