La Casa Rosada aseguró que no existen registros del ingreso del senador brasileño a la Argentina y descartó cualquier participación en su salida de Brasil. Migraciones inspeccionó un avión privado en Puerto Iguazú, mientras el Ejecutivo busca evitar nuevas tensiones diplomáticas con Lula da Silva.
El Gobierno de Javier Milei negó haber colaborado con la fuga de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos y anticipó que mantendrá una postura de silencio respecto de la situación del senador brasileño, en medio de las versiones que señalan que habría utilizado territorio argentino para abandonar Brasil pese a una prohibición judicial.
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Desde la Casa Rosada sostienen que no existen registros oficiales del ingreso del excandidato presidencial a la Argentina y buscan evitar que el episodio provoque una nueva escalada diplomática con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, recientemente reelegido en el balotaje brasileño.
En ese contexto, fuentes del Poder Ejecutivo señalaron que no está previsto realizar nuevos pronunciamientos cuando Bolsonaro llegue a Estados Unidos, donde se informó que recibiría protección junto con su familia.
La decisión responde a la intención de mantener una posición de reserva frente a un episodio que podría profundizar las diferencias políticas entre ambos gobiernos, especialmente después del respaldo que Milei brindó a Bolsonaro durante la campaña electoral.
La investigación sobre un avión privado en Puerto Iguazú
La polémica comenzó cuando circularon versiones sobre una presunta salida de Flávio Bolsonaro desde el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, en Misiones, a bordo de una aeronave privada con destino a Estados Unidos.
Ante estas informaciones, la Dirección Nacional de Migraciones emitió un comunicado en el que aseguró que no existe constancia de que el senador brasileño haya ingresado al territorio argentino.
Las autoridades también realizaron controles sobre una aeronave privada que se encontraba en el aeropuerto misionero y verificaron la documentación correspondiente a la empresa y a su tripulación.
Según la información oficial, no se había presentado ningún plan de vuelo que incluyera a integrantes de la familia Bolsonaro y la documentación de la compañía se encontraba en regla.
El avión investigado es un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa argentina Baires Fly, que había partido desde Aeroparque durante la noche del lunes y aterrizado cerca de la medianoche en Puerto Iguazú.
La aeronave había sido contratada para trasladar a cuatro ciudadanos brasileños hacia Estados Unidos. Sin embargo, el vuelo fue cancelado antes de que los pasajeros abordaran y no existe una confirmación oficial de que Flávio Bolsonaro integrara ese grupo.
Las fuerzas federales negaron haber participado de un operativo
En paralelo, distintas dependencias de seguridad argentinas descartaron haber intervenido en un procedimiento para facilitar la salida del senador brasileño o colaborar con su traslado hacia otro país.
Fuentes de Gendarmería Nacional y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) señalaron que no tenían registradas comunicaciones específicas con la Policía Federal de Brasil relacionadas con el posible ingreso de Bolsonaro a la Argentina.
De todas maneras, las respuestas corresponden a las dependencias consultadas y no permiten descartar que otros organismos hayan recibido pedidos de información sobre el caso.
Por su parte, desde la Cancillería argentina tampoco se registraron intercambios diplomáticos específicos con la Embajada de Brasil por las versiones sobre el paradero del dirigente.
En la Casa Rosada insisten en que, hasta el momento, no existen elementos que permitan confirmar que Bolsonaro haya estado en Puerto Iguazú y consideran que vincular a la Argentina con una eventual salida irregular podría generar consecuencias diplomáticas.
La situación judicial de Flávio Bolsonaro en Brasil
El episodio se produjo después de que la Justicia brasileña dispusiera una serie de restricciones contra el senador y excandidato presidencial, quien perdió el balotaje del domingo frente a Lula da Silva.
El juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, había prohibido a Bolsonaro abandonar Brasil y ordenado la entrega de sus pasaportes, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero y evasión de divisas.
La causa judicial está vinculada con operaciones financieras y plataformas de apuestas, aunque el dirigente rechazó las acusaciones y sostuvo que es víctima de una persecución política.
Ante el incumplimiento de la orden de entregar sus documentos, la Policía Federal brasileña dispuso la cancelación de sus pasaportes.
Posteriormente, personas cercanas al senador confirmaron que había salido de Brasil con destino a Estados Unidos junto con su esposa y sus hijas. Sin embargo, todavía no se esclareció públicamente qué recorrido realizó para abandonar el territorio brasileño ni si efectuó escalas en otros países.
El Gobierno busca evitar nuevas tensiones con Lula
La situación se produce en un momento de especial tensión entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, luego de las elecciones presidenciales brasileñas y las diferencias políticas expresadas durante la campaña.
El mandatario argentino había respaldado públicamente a Flávio Bolsonaro, mientras que el oficialismo nacional evitó emitir un saludo institucional tras la reelección de Lula.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró este martes que el Gobierno tomó conocimiento del resultado electoral brasileño, pero descartó que se publique una felicitación oficial.
Asimismo, negó que la Argentina haya recibido un pedido de asilo político por parte de Flávio Bolsonaro y sostuvo que las diferencias ideológicas entre ambos presidentes no deberían afectar las relaciones comerciales ni el funcionamiento del Mercosur.
La relación diplomática entre Argentina y Brasil ya se encuentra en un nivel reducido debido a los enfrentamientos políticos entre ambos mandatarios.
Por este motivo, la estrategia del Gobierno argentino será mantener una respuesta institucional limitada, evitar nuevas declaraciones sobre Bolsonaro y preservar los vínculos comerciales y diplomáticos con Brasil, mientras continúa la incertidumbre sobre las circunstancias de la salida del senador de su país.