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Opinión y Actualidad

Crítica de "Hope"

El director de 'The Yellow Sea' y 'El extraño' presenta su nuevo y espectacular thriller de acción con la colaboración de Michael Fassbender y Alicia Vikander.

Hoy 07:21

Por Manu Yáñez
Para Fotogramas

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De partida, ‘Hope’ es un film que subvierte, por hibridación, la clasificación clásica de los géneros fílmicos. Lo que comienza como una obra de terror –en la que los habitantes de un pequeño poblado descubren los estragos provocados por una criatura de proporciones sobrenaturales– pronto deriva hacia el thriller de acción más efervescente, cuando la criatura va haciendo acto de presencia. Por el camino, Na demuestra su buena mano para un humor entre ácido y absurdo que acerca ‘Hope’ a la comedia. Y, por si todo esto no fuera suficiente, la película acaba incursionando en la ciencia-ficción e incluso en el western, ya que, en varios momentos, en la lucha contra la criatura monstruosa, los combatientes utilizan caballos para moverse con más agilidad por el terreno boscoso.

Además de subvertir el orden y el equilibrio en su acercamiento a los códigos de género, ‘Hope’ rompe en cierto sentido con la modulación clásica del cine de acción, que suele imponer un reparto equitativo entre momentos de frenesí y de pausa. Apostando por el paroxismo en el tratamiento de las emociones de los personajes –que son empujados a un estado de exaltación al borde de la histeria–, Na Hong-jin propone al espectador un viaje veloz, furioso y extenuante, en el que la pausa meditativa es un lujo que se experimenta a cuentagotas.

En este sentido, ‘Hope’ trae a la memoria lo logrado por el australiano George Miller en ‘Mad Max: Furia en la carretera’: un ejercicio de acción pura del que emanaba un poderoso discurso sobre el mal, la supervivencia y la lucha por la libertad. Pero hay que señalar que el referente (crucial) de Miller es solo uno de los inputs que utiliza Na para construir su película. En la primera mitad de ‘Hope’, se impone un tratamiento de la acción que privilegia el fuera de campo y que hace pensar en el cine de Alfred Hitchcock (la mítica escena de la avioneta de ‘Con la muerte en los talones’) y Steven Spielberg, así como en el de sus respectivos discípulos, M. Night Shyamalan y J.J. Abrams. Es aquí cuando ‘Hope’ alcanza sus cotas creativas más elevadas, cuando los esfuerzos que pone Na en que el espectador no vea al monstruo activa el ingenio escénico hasta cotas insospechadas.

Luego, en su segunda mitad (el film dura 160 minutos), ‘Hope’ mantiene su apuesta por la acción sin apenas pausa, mientras va ampliando su universo imaginario. Surgen los guiños al film original de la saga ‘Depredador’ –sobre todo en la parte del film que transcurre en la jungla–, a las muertes ridículas de las películas de los hermanos Coen, y al imaginario de James Cameron, tanto al belicismo de ‘Aliens’ como a la construcción mitológica de ‘Avatar’. Los cinéfilos de la vieja escuela –este crítico se identifica como uno de ellos– seguramente disfrutarán más con los fueras de campo de la primera mitad de ‘Hope’ que con el zoológico digital de la segunda mitad. Solo cuatro años más joven que Bong Joon-ho, Na comparte con el director de ‘The Host’ y ‘Parásitos’ un talento inusual para combinar tradición escénica y vanguardia digital.

Por último, cabe señalar que ‘Hope’ contiene en su interior una potente alegoría sobre los males de la escindida nación coreana. En el poblado rural de Corea del Sur en el que transcurre la acción, Na muestra una serie de carteles que advierten a la población de la amenaza exterior de Corea del Norte: “Protege a la nación de la infiltración”. Así, la aparición del monstruo –como ocurría en las películas originales de Godzilla– manifiesta y exorciza terrores sociales. Pero Na va más allá del tratamiento clásico de la monster movie, y al atreverse a adoptar puntualmente el punto de vista de los monstruos, hace evidente que las criaturas más temibles, las más salvajes y violentas, son las humanas (una idea con la que ya jugó George A. Romero en su saga fundacional de los muertos vivientes). Así se construye una película que podría ser solo el inicio de una saga.

Para amantes de la acción sin cuartel, con reflexión de fondo.