Eduardo Grimaux, presidente de la Sociedad Rural de Victoria, dialogó con Radio Panorama y advirtió sobre la situación que atraviesan los productores ganaderos ante el avance del agua.
La creciente del río Paraná mantiene en alerta a los productores ganaderos de Victoria, Entre Ríos, que comenzaron a intensificar el traslado de animales desde las islas ante la llegada de una importante masa de agua desde el norte. Eduardo Grimaux, presidente de la Sociedad Rural local, describió el panorama en diálogo telefónico con Radio Panorama y advirtió sobre las dificultades económicas y logísticas que enfrentan para poner a resguardo la hacienda.
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“Ahora sí se viene el agua en serio”, sostuvo el dirigente, al explicar que muchos productores demoraron la evacuación de sus animales porque inicialmente no creían que la creciente fuera a alcanzar la magnitud anunciada. La bajante del río registrada meses atrás y los antecedentes de pronósticos que no se concretaron llevaron a varios a esperar antes de tomar una decisión.
Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar y ahora crece la urgencia por conseguir campos en el continente para trasladar el ganado. Según estimó Grimaux, el agua podría llegar a la zona en unos 15 días o incluso antes, mientras que los pronósticos anticipan lluvias más frecuentes durante las próximas semanas.
Ante esta situación, el presidente de la Sociedad Rural pidió a los productores que organicen los movimientos con anticipación. “Por eso le pedimos y le venimos pidiendo hace tiempo a los productores de isla que, por favor, vayan sacando la hacienda ordenada”, explicó, al remarcar que las demoras pueden generar mayores complicaciones cuando el agua avance sobre los campos.
Uno de los principales obstáculos es el costo que implica trasladar la hacienda desde las islas hacia zonas seguras. La tarea requiere embarcaciones, camiones y trabajadores que deben reunir los animales en terrenos con abundante agua, barro y sectores de difícil acceso.
“Calculale que es un millón y medio de pesos lo que vale la hora de barco”, detalló Grimaux durante la entrevista. Además, indicó que llegar a una isla cercana puede demandar al menos tres horas de navegación, mientras que los trayectos hacia sectores más alejados pueden extenderse entre ocho y diez horas.
A esos gastos se suman los costos del personal y del transporte terrestre. El dirigente también señaló que varios productores encuentran dificultades para conseguir campos disponibles en el continente y que, en algunos casos, los precios solicitados se encuentran muy por encima de los valores habituales.
Grimaux advirtió que la emergencia también exige reforzar los controles para prevenir el abigeato. Explicó que muchos campos de las islas no tienen alambrados, por lo que los animales pueden mezclarse con hacienda de otros propietarios.
En los corrales que utiliza la Sociedad Rural de Victoria, el ganado es revisado antes de ser trasladado en camiones. Si detectan diferencias en las marcas o señales, convocan a las autoridades policiales para verificar la procedencia de los animales.
“Ahora hay un control, por lo menos en nuestros sitios, en nuestros puertos”, afirmó. Según explicó, las medidas buscan evitar irregularidades durante el movimiento extraordinario de hacienda que genera la creciente.
Otro de los puntos que preocupa al dirigente es la sanidad del ganado. Durante el diálogo con Radio Panorama, mencionó la presencia de garrapata en sectores de las islas y remarcó la importancia de controlar los animales antes de trasladarlos al continente para evitar la propagación de enfermedades y parásitos.
Finalmente, Grimaux pidió que también se tenga en cuenta a las personas que viven en las islas y que deberán buscar lugares seguros si el agua continúa avanzando. Aunque señaló que muchos habitantes cuentan con algún domicilio en el continente, reconoció que el traslado puede resultar complejo.
“Las crecientes últimamente son muy rápidas”, advirtió, y explicó que la combinación del agua que llega desde el norte con las lluvias locales puede agravar el panorama en poco tiempo.
Frente a este escenario, insistió en la necesidad de que los productores no esperen hasta último momento para retirar sus animales y puedan organizar las tareas antes de que la creciente complique aún más el acceso a las islas.