La embarcación Danstar tiene previsto partir en noviembre desde Punta Arenas hacia las Islas Malvinas para reactivar una ruta comercial suspendida desde 2011.
El Gobierno nacional sigue de cerca los preparativos para la salida del buque comercial chileno Danstar, que tiene previsto viajar desde Punta Arenas hacia las Islas Malvinas durante noviembre. La operación reabrirá una conexión marítima que permanece suspendida desde 2011 y genera preocupación en las autoridades argentinas por sus posibles implicancias en el reclamo de soberanía sobre el archipiélago.
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Según información difundida este viernes 16 de octubre, la Casa Rosada mantiene una postura de cautela frente a la iniciativa y, por el momento, no contempla presentar una protesta diplomática formal ante el gobierno chileno de José Antonio Kast.
La intención del Ejecutivo encabezado por Javier Milei es preservar las relaciones bilaterales y evitar una confrontación que pueda favorecer los intereses británicos en el Atlántico Sur.
Sin embargo, fuentes oficiales señalaron que Argentina no descarta adoptar medidas si se comprueba que la embarcación transporta materiales destinados a actividades económicas que el país considera ilegales en la zona en disputa.
Cuándo partirá el buque y qué transportará
De acuerdo con información atribuida a fuentes militares, el contrato para la operación del Danstar ya estaría cerrado y el primer viaje se realizaría entre el 10 y el 15 de noviembre.
El servicio contempla una frecuencia aproximada de un viaje mensual para transportar mercaderías y abastecer a las islas, aunque todavía no existe una confirmación formal del Gobierno argentino sobre el cronograma.
La principal preocupación de las autoridades nacionales no radica únicamente en la reactivación de la ruta comercial, sino en el tipo de mercadería que podría trasladar la embarcación.
En particular, el Gobierno busca determinar si entre los cargamentos podrían incluirse equipamientos o insumos vinculados al proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
Argentina considera ilegales las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos realizadas sin su autorización en los espacios marítimos cuya soberanía reclama.
Argentina busca evitar un conflicto diplomático con Chile
En medio de la controversia, el canciller Pablo Quirno manifestó que el país todavía no recibió una notificación oficial sobre el viaje del buque y destacó la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo con las autoridades chilenas.
Desde el Gobierno consideran fundamental preservar el compromiso asumido por el presidente José Antonio Kast de respaldar el reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas y evitar el apoyo logístico a la explotación petrolera británica.
Por su parte, el ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, defendió la posibilidad de que empresas privadas desarrollen operaciones comerciales internacionales y pidió prudencia ante el escenario diplomático.
En tanto, el embajador argentino en Santiago, Jorge Faurie, sostuvo que las relaciones comerciales no deberían modificar la posición chilena respecto del reclamo de soberanía argentino.
Qué podría hacer Argentina si el buque atraviesa sus aguas
Otro de los aspectos bajo análisis es la eventual navegación de la embarcación por aguas territoriales argentinas.
La situación se encuentra comprendida en las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que regula las condiciones de navegación de embarcaciones extranjeras.
El régimen de paso inocente permite que los buques atraviesen determinadas aguas territoriales siempre que su tránsito no perjudique la paz, la seguridad o el orden del Estado ribereño.
Sin embargo, la posibilidad de realizar controles o intervenir sobre una embarcación depende de las circunstancias concretas y de las normas internacionales aplicables.
En este contexto, la Prefectura Naval Argentina podría tener participación dentro de sus competencias de seguridad y control de la navegación, aunque cualquier eventual medida deberá contar con el correspondiente respaldo jurídico.
Por el momento, el Ministerio de Defensa no impartió instrucciones operativas a las Fuerzas Armadas y el seguimiento de la situación permanece principalmente bajo la órbita de Cancillería.
El reclamo por Malvinas y la explotación petrolera
La controversia se desarrolla mientras el Gobierno argentino refuerza sus acciones diplomáticas y jurídicas contra la explotación de hidrocarburos impulsada por empresas británicas en el Atlántico Sur.
En ese marco, la Cancillería anunció una presentación ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con el objetivo de solicitar medidas cautelares relacionadas con el proyecto Sea Lion.
La posición oficial busca impedir que las actividades económicas desarrolladas sin autorización argentina consoliden la presencia británica en los espacios marítimos reclamados.
Mientras tanto, el Gobierno continuará monitoreando los preparativos del Danstar, a la espera de mayores precisiones sobre su itinerario, la carga que transportará y el destino final de las mercaderías.
La definición sobre una eventual respuesta argentina dependerá de esos elementos, en un escenario donde la Casa Rosada intenta sostener su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas sin abrir un nuevo frente de tensión diplomática con Chile.