Una posible interceptación del “Danstar” podría darse una vez que entre en aguas argentinas, y que este operativo podría llevarlo a cabo “la Prefectura Naval o, peor aún, la Armada argentina”.
Un ambiente de máxima preocupación ronda en la alta esfera política chilena, luego que fuentes de inteligencia advirtieran sobre un posible “evento crítico” con Argentina por el viaje programado para noviembre del “Danstar”, nave de la empresa chilena Easter Island que busca abrir una nueva vía comercial marítima entre Punta Arenas (2.970 kms al sur de Santiago) y Puerto Argentino, en las Islas Malvinas.
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Según un reportaje de la Unidad de Investigación de BioBíoChile, dichas fuentes -cuya identidad se mantuvo en reserva-, señalan que si bien en un principio se evalúo la posibilidad de que el barco hiciera el recorrido a través del Mar de Drake, finalmente lo hará por el estrecho de Magallanes, a fin de evitar cualquier doble lectura sobre la soberanía chilena en el extremo austral.
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Además, afirman que la fecha del zarpe permanece en secreto -aunque en Argentina ya parecen conocerla-, a fin de evitar “tensiones innecesarias”, y que el gobierno de José Antonio Kast habría desistido de autorizar que la Armada chilena escolte al “Danstar”, puesto que se trata de un buque privado.
Las razones del alcalde de Punta Arenas
En septiembre pasado, Claudio Radonich, alcalde de Punta Arenas, explicó que con esta esta nueva ruta comercial buscan disputarle el abastecimiento de la isla a Uruguay, la que contempla unos 2.000 kilómetros por mar y se reduce a la mitad desde esa ciudad, disminuyendo considerablemente los costos.
Radonich recordó que tras firmar Chile la declaración del Mercosur en 2011, que prohibió la recalada de barcos con bandera de las Malvinas en los puertos de los países firmantes, la región de Magallanes dejó de percibir unos USD 300 millones, y descartó de paso cualquier conflicto puesto que se trata de un “acuerdo entre privados” y el barco encargado de cubrir la ruta “llevará otra bandera”, según consignó El Mercurio.
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De acuerdo al edil magallánico, las islas Malvinas tienen un poder de compra de USD 20 millones anuales, cuestión que definitivamente beneficiará a la economía regional.
Así las cosas, a fines de septiembre llegó hasta Punta Arenas una delegación de 40 empresarios ingleses para discutir de negocios con proveedores chilenos, mientras que el primer viaje con alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos fue programado para noviembre.
La noticia, la verdad, no fue novedad, pues la naviera Easter Island ya había anunciado el acuerdo en julio. Pero la confirmación llegó en el peor momento, justo después de que los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei limaran asperezas en Santiago tras el último impasse territorial por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde -quien volvió a poner en duda la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes-, y reafirmaran el apoyo de Chile a la posición argentina sobre las islas.
Paso inocente
A pesar de las sonrisas para las cámaras de Kast y Milei en Santiago, este nuevo “encontrón” con el país vecino no parece nada descabellado, toda vez que el martes pasado el presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, puso en la mesa la posibilidad de detener el paso del “Danstar”, en una presentación ante varias comisiones de la Cámara de Diputados argentina.
“El próximo 10 de noviembre, Chile —ya está anunciado— va a hacer zarpar su primer buque de bandera chilena con carga logística para el emprendimiento Sea Lion”, aseguró el perito naval.
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“Cualquier amenaza o puesta en riesgo de la soberanía nacional puede ser considerada tránsito no inocente, con lo cual el buque puede ser detenido”, agregó, citando el artículo 19 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), que califica en contraposición como “inocente” a aquel barco que navega de forma pacífica a través de las aguas territoriales de otro país sin representar una amenaza para su paz, orden o seguridad.
“Aplicando la Convemar tendríamos que decidir, nuestra Cancillería en particular, si consideramos que eso es paso inocente o paso no inocente. Vamos a ver lo que hacemos, no lo sabemos”, prosiguió Morales, quien de paso dejó en claro que “inhabilitarlos y dejarlos sin timón o sin máquinas en un lugar como el Atlántico Sur equivale prácticamente a hundirlos”.
Estas aseveraciones se contraponen con lo dicho a fines de septiembre por la subdirectora de Desarrollo Económico de las islas Malvinas, Louise Ellis, quien negó rotundamente que el buque chileno vaya a abastecer a la empresa “Sea Lion”, que busca explotar petróleo y enfrenta una fuerte ofensiva legal, sanciones y presiones diplomáticas por parte del gobierno argentino.
En conversación con France 24, Ellis afirmó a fines de septiembre que la idea de establecer una nueva ruta entre Punta Arenas y las Malvinas partió antes que “Sea Lion” comenzara sus preparativos, que “siempre estuvo enfocado en cubrir las necesidades de consumo de las islas Malvinas y de nuestras comunidades”, y que no trasladará “ningún tipo” de suministros críticos para el proyecto controlado por la israelí Navitas Petroleum (65%) y la británica Rockhopper Exploration (35%), cuestión que de ser así, convertiría para Argentina el paso del “Danstar” de inmediato a “no inocente”.
De acuerdo a las mismas fuentes consultadas por BioBíoChile, una posible interceptación del “Danstar” podría darse una vez que éste salga del estrecho de Magallanes y entre en aguas del país vecino, y que este operativo podría llevarlo a cabo “la Prefectura Naval o, peor aún, la Armada argentina”.
El decreto argentino
Cabe recordar que actualmente, el Decreto 256 dictado en Argentina el 16 de febrero de 2010 -firmado por Cristina Fernández-, exige autorización previa para los buques que naveguen entre el territorio continental argentino y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, edicto que choca de frente con el derecho a navegar de cualquier buque sin carga de tipo militar o “inocente” reconocido por la Convemar.
Debido a esto, el excomandante en jefe de la Armada de Chile, Julio Leiva, ya había advertido cuando se hizo oficial la notica del acuerdo entre la Easter Island Naviera y la Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas, que esta nueva ruta hacia las Malvinas podría traer problemas con el país vecino.
“La verdad que tiendo a pensar que es la respuesta de la ciudadanía y del alcalde Radonich para solucionar un problema que jamás debió haber existido, y que es permitir el libre comercio entre la la ciudad de Punta Arenas con las islas. Finalmente, se actuó en forma proactiva y, obviamente, va a haber problema”, dijo taxativo en entrevista con Tele13 Radio.
“Me imagino que Cancillería debe tener claro cómo resolverlo, debe haberlo pensado, este debe ser un escenario que ya debe haber estado preparado y de qué manera se va a solucionar (...) No creo que estas conversaciones y esto haya sido secreto, porque eso tiene que haber sabido en distintas esferas y por lo tanto, debe haber habido unos avisos correspondientes al respecto”, complementó.
Leiva aseguró que no existen incidentes serios entre ambos países por el decreto 256, aunque “hay multas cursadas que no han sido pagadas, por lo que yo recuerdo”.
Finalmente, el exuniformado sostuvo que Argentina impuso “una norma que están haciendo cumplir en forma bastante laxa, porque tengo la sensación de que se dan cuenta que no es una norma que esté de acuerdo al derecho internacional marítimo”.
Tratado de paz “insanablemente nulo”
Luis Valentín Ferrada, profesor de Derecho de la Universidad de Chile e investigador del Instituto Milenio BASE, señaló a BioBíoChile que Argentina presenta dos limitantes a la hora de impedir el paso del buque chileno: la primera tiene que ver con la misma Convemar que obliga a “permitir que los buques de cualquier bandera gocen del derecho de paso inocente, y la segunda está impuesta por el Tratado de Paz y Amistad de 1984″.
“Conforme a éste, Argentina se obliga a mantener, en cualquier tiempo y circunstancia, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar de forma expedita y sin obstáculos a través de sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes”, recordó.
Así las cosas, el país vecino “no podría impedir de manera jurídicamente lícita la navegación de un buque chileno, y en realidad de cualquier bandera, incluida la británica de las Islas Falkland/Malvinas, que vaya desde Punta Arenas por el Estrecho de Magallanes hacia tales islas o que venga de regreso de las mismas”.
Por su parte, el analista político Juan Pablo Berlinger, agregó que impedir el paso del barco chileno “implicaría automáticamente la violación de dichos acuerdos (...) Argentina estaría declarando ‘insanablemente nulo’ el Tratado de Paz y Amistad de 1984”.
Finalmente, y a raíz del reportaje citado, el viernes el senador por Magallanes, Alejandro Kusanovic, pidió que las comisiones de Defensa Nacional y de Relaciones Exteriores del Senado sesionen de manera conjunta y secreta para analizar las implicancias del peliagudo asunto.
Según el parlamentario, “esta preocupación surge de antecedentes difundidos por la prensa. No existe información pública suficiente para afirmar que Argentina haya decidido interceptar la embarcación, ni que ese incidente efectivamente vaya a producirse”, matizó.
Kusanovic recordó que cualquier decisión al respecto debe tener en consideración “las consecuencias para la relación con Argentina, especialmente porque Magallanes mantiene profundos vínculos comerciales, familiares y de conectividad con la Patagonia argentina, y cualquier tensión puede terminar afectando directamente a nuestros habitantes”.