La capacitación reunió a representantes de colegios de la Arquidiócesis de Santiago del Estero y de la Diócesis de Añatuya. El encuentro se realizó en el Nodo Tecnológico y estuvo orientado a fortalecer herramientas para el acompañamiento integral de los estudiantes.
La Junta Diocesana de Educación Católica de Santiago del Estero (JUDECSE), en articulación con el Programa Nacional de Habilidades Socioemocionales (HASE), dependiente de la Secretaría de Educación de la Nación, llevó adelante una jornada presencial de capacitación destinada a colegios de la Arquidiócesis de Santiago del Estero y de la Diócesis de Añatuya.
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El encuentro se desarrolló en las instalaciones del Nodo Tecnológico y contó con la participación de la Lic. María Luján Domínguez, capacitadora del programa, quien estuvo a cargo de los aportes y actividades de formación. La jornada también permitió generar un espacio de intercambio y actualización sobre los desafíos que atraviesan cotidianamente las comunidades educativas.
Durante la capacitación se analizaron situaciones concretas del quehacer pedagógico, a partir de conocimientos, experiencias, teorías y normativas actuales. Entre los contenidos abordados estuvieron el marco conceptual de las habilidades socioemocionales, las competencias intrapersonales e interpersonales y los entornos que favorecen su desarrollo.
Una propuesta para fortalecer el acompañamiento
El Programa Nacional HASE tiene como objetivo fortalecer capacidades socioemocionales consideradas fundamentales para los procesos de enseñanza y aprendizaje, promoviendo una formación integral centrada en la persona.
En ese marco, la propuesta busca brindar herramientas para acompañar tanto a docentes como a familias en la construcción de entornos seguros, empáticos y colaborativos, que contribuyan al bienestar de los estudiantes y a una convivencia respetuosa.
Desde la JUDECSE destacaron la importancia de generar este tipo de espacios de formación, que permiten a directivos y docentes detenerse, aprender y revisar sus propias formas de vincularse para fortalecer el acompañamiento de niños, niñas y jóvenes.
"Ponemos en manos de Dios todo lo vivido y aprendido, con el deseo de que esta experiencia pueda multiplicarse en cada colegio y se transforme en gestos concretos de cuidado, mejores encuentros y nuevas formas de acompañar", expresaron desde la organización.