El país vecino llega a unas elecciones presidenciales muy polarizadas entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Los efectos que puede tener la eventual victoria de cada uno sobre las variables financieras locales.
Los brasileños llegan a las urnas este domingo para empezar a elegir a su próximo presidente. Los sondeos descuentan que habrá segunda vuelta entre el actual mandatario, Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
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Se trata de dos proyectos de país diferentes y esa polarización afecta las decisiones de los inversores. Una victoria de uno u otro candidato cambiará la dinámica del mercado brasileño y tendrá consecuencias en la Argentina, que tiene estrecha relación con Brasil.
“El escenario sigue abierto y el mercado deberá evaluar no solo quién gana, sino con qué capacidad para encarar el frente fiscal. Para la Argentina, el resultado puede influir tanto en el humor hacia los activos regionales como en la dinámica del real y las perspectivas de su principal socio comercial”, advirtió un informe de GMA Capital.
En la misma línea se manifestó Gustavo Pérego, director de Abeceb: “Para la Argentina, la conclusión es que la relación con su principal socio comercial dependerá menos de quién gane la segunda vuelta que de la profundidad y la duración del ajuste brasileño”.
Más allá de la evidente afinidad política entre Javier Milei y Flávio Bolsonaro —a la que también se puede sumar a Donald Trump— hay tres variables financieras que se pueden ver afectadas por el resultado de este domingo: el dólar, el comercio exterior y las inversiones en el mercado de capitales.
Dólar
La evolución del real afecta la competitividad del peso y puede presionar sobre el precio local del dólar. Un informe del área de research de Galicia precisó que el mercado espera un movimiento de alrededor del 7% (hacia arriba o hacia abajo) para la moneda brasileña en el próximo mes.
“Dado que Brasil representa casi un tercio del índice de tipo de cambio real multilateral, el resultado probablemente afecte la dinámica del peso y amplíe o reduzca el margen de maniobra de la política cambiaria”, advirtió.
Un reporte de PPI detalló que se espera que Bolsonaro mantenga al real más firme, lo que mejora la competitividad de los productos argentinos. En cambio, Lula dejaría que la moneda brasileña se deprecie, lo que podría deteriorar la competitividad bilateral.
Comercio exterior
Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina, con la industria automotriz como columna vertebral de la relación. Sin embargo, hay consenso acerca de que el próximo gobierno del país vecino —sea cual sea— tendrá que llevar adelante un ajuste fiscal que enfriará la economía.
“Si ese enfriamiento coincide en 2027 con la volatilidad que suele acompañar a las elecciones presidenciales argentinas, ambas economías se desacelerarían en simultáneo, y ese es el escenario con capacidad real de contraer el flujo comercial entre los dos países”, indicó Pérego.
Inversiones y mercados
El mercado prefiere una victoria de Bolsonaro, que propone un ajuste fiscal rápido, por encima de un segundo mandato consecutivo de Lula, que aboga por el gradualismo.
Según PPI, un triunfo de Lula generaría un riesgo indirecto para la Argentina por el menor apetito de los inversores por la región. “Si la continuidad fiscal vuelve a presionar al real, la curva y los activos brasileños, parte del deterioro podría extenderse al posicionamiento en Latinoamérica”, explicó esa casa de bolsa en un informe.
Por el contrario, un cambio de signo político sería más constructivo. “Una consolidación fiscal creíble podría favorecer los flujos hacia Brasil y mejorar el tono regional, aunque parte del trade electoral ya fue incorporado y la ejecución seguirá dependiendo del Congreso”, indicó PPI, y resaltó que cualquiera de los dos candidatos tendrá que construir consensos con el poder legislativo para gobernar.
Algo similar escribió Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs, en un informe: “Es probable que Lula mantenga un modelo liderado por el Estado con una contención del gasto apenas moderada; por su parte, Bolsonaro probablemente impulsaría una agenda más favorable al mercado, centrada en recortes del gasto, privatizaciones, concesiones y un ancla fiscal más sólida. En última instancia, el mercado y los inversores valorarían la claridad, la determinación, las medidas convencionales y el sentido de urgencia para abordar las vulnerabilidades fiscales”.
En cuanto al posicionamiento en acciones del mercado brasileño, el reporte de PPI destacó que en cualquier escenario conviene combinar empresas con ingresos en dólares, como Embraer; energéticas, con Petrobras como insignia; compañías dedicadas a la infraestructura con tarifas indexadas por inflación, entre las que mencionó Axia y Sabesp; y en el sector bancario, Itaú.
A eso se pueden sumar papeles específicos ante la victoria de uno u otro candidato. En el caso de que continúe Lula, en PPI señalaron que las exportadoras como WEG, Embraer, Suzano y Gerdau se beneficiarían de un real brasileño más débil, mientras que Itaú sostendría su rentabilidad con tasas altas y Axia, la ex Eletrobras, aportaría el perfil defensivo de una empresa de servicios públicos con ingresos regulados.
Si triunfa Bolsonaro, en tanto, las ganadoras serían aquellas empresas más sensibles a una baja de tasas. “Nubank y XP se benefician de un crédito más barato y de mayor actividad en el mercado de capitales. Petrobras y Banco do Brasil ganan porque, con menos riesgo de intervención estatal, podrían mejorar su valuación”, indicó PPI.