Recientes robos millonarios en Catamarca, que suman 56 millones de pesos, evidencian la creciente inseguridad y la falta de protección en la comunidad.
La inseguridad en Catamarca ha experimentado un alarmante incremento tras una serie de robos millonarios que han dejado a la comunidad en estado de alerta. En un solo día, la confirmación judicial de un significativo golpe a un comercio en el centro de la ciudad y un escruche en la localidad de Sumalao han generado pérdidas económicas conjuntas que ascienden a 56 millones de pesos. Este escenario ha encendido las alarmas entre los vecinos, quienes perciben la creciente precisión de las bandas delictivas y la insuficiente cobertura preventiva en el Valle Central.
Uno de los episodios más destacados en esta ola delictiva ha sido el avance de la causa judicial que involucra a Branco Zeballos, quien fue imputado por hurto calificado tras haber ingresado a una distribuidora ubicada en la calle Rojas al 500. El acusado se apoderó de 48 millones de pesos en efectivo tras escalar un portón y muros medianeros durante la madrugada. En los allanamientos posteriores realizados en el barrio La Chacarita, las autoridades lograron recuperar apenas 2 millones de pesos.
En un paralelo, la conmoción se apoderó del departamento Valle Viejo luego de que delincuentes llevaran a cabo un asalto en el pasaje Crucero General Belgrano. Los ladrones forzaron la entrada de la vivienda de Don Agenor Monla, un jubilado de 79 años, y sustrajeron más de 8 millones de pesos, correspondiente a sus ahorros de toda la vida. Este hecho, que parece haber sido ejecutado con información previa, aún no cuenta con sospechosos detenidos.
Además de estos robos, un incidente menor en la intersección de Esquiú y Caseros también puso de manifiesto la conflictividad en la región. Allí, efectivos policiales arrestaron a un joven de 29 años por negarse a pagar un viaje en remis, un hecho que pone de relieve las situaciones de hostilidad y desamparo que enfrentan los choferes de transporte público durante las noches.
El aumento de los episodios delictivos ha generado cuestionamientos hacia el ministro de Seguridad, Raúl Jalil. Comerciantes, conductores y familias de la tercera edad expresan su preocupación por la falta de cuadrículas fijas de patrullaje preventivo durante la noche. Esta situación ha evidenciado una gestión policial que reacciona con retraso, una vez que los inmuebles han sido vulnerados y las pérdidas económicas se han consumado.
La falta de presencia policial se ve agravada por la contradicción entre los anuncios gubernamentales de modernización y las recurrentes falencias en los centros de monitoreo urbano. Muchos vecinos han denunciado que las cámaras de seguridad en puntos estratégicos no han podido ofrecer registros preventivos en tiempo real, lo que permite que los delincuentes escapen con botines millonarios sin ser detectados por el sistema de videovigilancia oficial.
La suma total de 56 millones de pesos sustraídos subraya las graves fallas en el plan de prevención frente a la inseguridad en Catamarca. Con jubilados despojados de su patrimonio familiar y un porcentaje mínimo de los fondos recuperados, la comunidad exige al Poder Ejecutivo provincial la implementación inmediata de corredores seguros y patrullajes efectivos para frenar la creciente ola de delitos.