A pocos días de las elecciones, una publicación humorística derivó en una disputa política y judicial que involucró a Lula, Flávio Bolsonaro y la CNBB. El episodio reavivó la discusión por el peso del voto religioso en la campaña presidencial.
A cinco días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, prevista para el 4 de octubre, la campaña quedó atravesada por una polémica vinculada con Nossa Senhora Aparecida, patrona de Brasil, a partir de publicaciones en redes sociales y acusaciones cruzadas por la circulación de información falsa.
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El episodio se originó a partir de un comentario publicado por el humorista Antonio Tabet, quien hizo referencia a la Virgen de Aparecida y a una supuesta posición de la denominada “familia miliciana”. La publicación fue vinculada en redes con Flávio Bolsonaro, candidato del PL, aunque el posteo no mencionaba directamente su nombre.
A partir de ese episodio comenzó a difundirse la versión de que Flávio Bolsonaro impulsaría, en caso de llegar a la Presidencia, la eliminación del título de patrona de Brasil que posee Nossa Senhora Aparecida. Sin embargo, una investigación del Proyecto Comprova determinó que esa afirmación no tiene sustento: el proyecto de ley que aparece como origen de la versión fue presentado en 2007 por el entonces diputado Victório Galli, quedó archivado en 2008 y no tuvo relación con Flávio Bolsonaro.

La campaña de Flávio Bolsonaro rechazó públicamente esa versión y sostuvo que se trataba de una fake news. El candidato también cuestionó a sectores de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) por una presunta participación en la difusión del rumor.
La CNBB, por su parte, difundió el 27 de septiembre una nota de esclarecimiento en la que negó haber producido, autorizado o participado en la elaboración o divulgación de información falsa relacionada con el proceso electoral. La institución también sostuvo que no integra estructuras político-partidarias y afirmó: “La mentira no se combate con otra mentira”.
La controversia también llegó a la Justicia Electoral. El ministro André Mendonça, del Tribunal Superior Electoral (TSE), había ordenado retirar publicaciones relacionadas con la polémica. Posteriormente, el ministro Flávio Dino, del Supremo Tribunal Federal (STF), restableció la posibilidad de difundir esos contenidos al considerar que la decisión anterior implicaba restricciones a la libertad de expresión y religiosa.
Este martes, Luiz Fux volvió a intervenir en el caso y restableció la prohibición de las publicaciones, ordenando a las plataformas retirarlas en un plazo de 24 horas. En su decisión, sostuvo que los contenidos podían generar un perjuicio electoral a Flávio Bolsonaro y consideró que se trataba de una información falsa basada en un proyecto legislativo archivado.
En medio de la controversia, Lula también se refirió a Nossa Senhora Aparecida durante un acto de campaña. El presidente afirmó que, mientras ocupe la Presidencia, nadie deshonrará a la Virgen y llamó a respetar todas las religiones, incluidas aquellas de matriz africana.
El episodio volvió a poner en primer plano el papel de la religión en la campaña brasileña. Los sondeos recientes muestran diferencias en el comportamiento electoral según la religión declarada: Lula presenta mejores registros entre los votantes católicos, mientras que Flávio Bolsonaro obtiene mayores niveles de apoyo entre los evangélicos.
Un relevamiento de Quaest, realizado entre el 24 y el 28 de septiembre sobre 2.004 electores, ubicó a Lula con 39% de intención de voto para la primera vuelta y a Flávio Bolsonaro con 34%. En un eventual balotaje entre ambos, la encuesta registró 42% para cada uno. El estudio tiene un margen de error de dos puntos porcentuales y fue registrado ante el TSE bajo el número BR-06520/2026.
La discusión sobre el voto católico aparece así como uno de los componentes de la recta final de la campaña. El antropólogo social Rodrigo Toniol, profesor del Departamento de Antropología Cultural de la Universidad Federal de Río de Janeiro, sostuvo que el lenguaje religioso volvió a ocupar un lugar central en el debate político y señaló que Lula está intentando ampliar su apoyo entre la población católica.
El escenario electoral todavía contempla la posibilidad de una segunda vuelta. De acuerdo con el calendario oficial del Tribunal Superior Electoral, la primera votación será el 4 de octubre y un eventual balotaje se realizará el 25 de octubre.
La controversia por Nossa Senhora Aparecida se instaló así en los últimos días de campaña como un nuevo capítulo de la disputa política en Brasil, combinando desinformación, religión, decisiones judiciales y estrategias dirigidas a distintos sectores del electorado.