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“Nunca va a ser lo mismo, pero seguimos”: así está “Narnia” a un mes de la muerte de “El Polaco” Groh Riemersma

Diario Panorama estuvo en El Montecito de los Canichones donde actualmente viven entre 750 y 850 perros. Cómo se reorganizó el lugar, qué pasó con los animales más cercanos a El Polaco y cuáles son los próximos pasos.

Hoy 11:24
El Montecito de los Canichones
El Montecito de los Canichones

A un mes de la muerte de Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma, El Montecito de los Canichones continúa funcionando y sosteniendo a cientos de animales que dependen de sus cuidados.

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Diario Panorama recorrió el refugio, ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad, y encontró un lugar que intenta recuperar su ritmo habitual después de la conmoción que provocó la muerte de su fundador.

El equipo fue recibido por cientos de perros, trabajadores y miembros de la comisión que actualmente llevan adelante las tareas cotidianas. Según explicaron, actualmente hay entre 750 y 850 animales, aunque no existe un censo exacto, ya que el propio Polaco solía referirse a esa cantidad aproximada.

Los perros se encuentran distribuidos dentro del amplio predio de acuerdo con sus características y necesidades. Algunos permanecen en libertad y otros están sectorizados en distintos espacios según tamaño, edad, estado de salud y grado de agresividad, con el objetivo de garantizar una convivencia segura.

“Nunca va a ser lo mismo”

Martín Cabral, encargado operativo del Montecito, explicó que el refugio pudo sostenerse gracias a la unión del equipo que acompañaba a El Polaco durante su trabajo.

“Hoy hemos vuelto prácticamente a una normalidad absoluta. Cuando hablo de normalidad, obviamente no va a ser nunca lo mismo. No está el Pola”, señaló.

Cabral remarcó que el legado de Groh Riemersma excede la idea de un refugio. “Él le había dado no un refugio, sino un hogar”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que continúan trabajando los empleados que llevan entre cinco y siete años vinculados al lugar, además de los integrantes de una comisión que tiene más de dos décadas de trayectoria.

También se incorporaron dos empleados para el turno nocturno, precisamente el horario en el que El Polaco solía permanecer junto a los animales.

El alimento y las donaciones

Una de las principales preocupaciones que surgieron después del fallecimiento de El Polaco estuvo relacionada con la posibilidad de garantizar el alimento para los cientos de perros.

Cabral aseguró que el abastecimiento continúa con normalidad y que el equipo trabaja para mantener las reservas.

Las donaciones también continúan abiertas. Desde el Montecito indicaron que quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de los canales oficiales del refugio, donde se encuentran disponibles las alternativas para realizar aportes.

Una campaña de adopción para seguir rescatando

Otro de los proyectos que la comisión comenzó a preparar es una campaña de adopción.

Cabral aclaró que la iniciativa no busca desprenderse de los animales, sino completar el ciclo que durante años caracterizó al trabajo de El Montecito: rescatar, recuperar y encontrar un hogar para aquellos perros que ya se encuentran en condiciones de ser adoptados.

“Los animales que el Polaco traía rotos, se les curaba y hoy necesitan un hogar”, explicó.

La idea es que cada adopción permita liberar capacidad operativa para que el refugio pueda recibir nuevos animales que necesiten ser rescatados.

“Significa que vamos a poder recibir 40 más, porque la capacidad operativa sigue al 100%”, explicó Cabral al referirse a la posibilidad de dar en adopción a algunos de los perros que actualmente se encuentran en el lugar.

Desde el Montecito aclararon que la campaña será presentada formalmente una vez que estén definidas las pautas y el marco legal necesarios para garantizar el bienestar de cada animal.

Los perros más cercanos a El Polaco

Tras la muerte de Groh Riemersma también hubo una situación particular con algunos de los perros que tenían un vínculo más estrecho con él.

Cabral contó que, durante los primeros días posteriores al fallecimiento, el equipo atravesó momentos de mucha desorganización y conmoción. Algunos animales especialmente vulnerables llegaron incluso a escaparse.

Ante esa situación, decidieron trasladar a un grupo de perros que estaba particularmente apegado a El Polaco hacia hogares de tránsito.

“Se consiguieron cinco familias de oro”, destacó Cabral.

Actualmente, esos animales permanecen bajo cuidado y forman parte de la planificación para futuras adopciones.

El refugio sigue adelante

A casi un mes de aquella despedida multitudinaria que conmovió a Santiago del Estero, cuando decenas de perros acompañaron el cortejo fúnebre de El Polaco, el Montecito enfrenta ahora el desafío de continuar sin quien durante años fue su principal referente.

“Después de cada tormenta uno se va fortaleciendo”, reflexionó Cabral.

La comisión continúa trabajando, las puertas siguen abiertas para los voluntarios y los responsables del lugar buscan mantener las pautas de organización que había establecido su fundador.

Mientras tanto, cientos de perros siguen recorriendo los espacios del Montecito, esperando una segunda oportunidad.

Porque, aunque El Polaco ya no esté, su trabajo continúa en cada animal que todavía necesita un hogar.