La actriz habló durante la presentación de Mis muertos tristes en el Festival de Cine de San Sebastián y apuntó contra el debilitamiento del sector audiovisual. Además, junto al elenco argentino, protagonizó un gesto por Malvinas en la alfombra roja.
Durante la presentación de Mis muertos tristes en el Festival de Cine de San Sebastián, Dolores Fonzi afirmó que el financiamiento de la cultura en Argentina atraviesa una situación “pésima” y cuestionó las políticas del Gobierno de Javier Milei
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La actriz integra el elenco de la miniserie dirigida por el chileno Pablo Larraín, inspirada en relatos de la escritora Mariana Enriquez. La producción participa en la competencia oficial de la 74.ª edición del certamen español. En declaraciones realizadas durante el encuentro con la prensa, la actriz describió las dificultades que, según sostuvo, enfrenta el sector audiovisual argentino ante la falta de respaldo estatal. “La situación en Argentina hoy se resume en una palabra: pésima”, expresó.
La actriz y directora contó que venía de participar en el Festival de Santander antes de llegar a San Sebastián y resaltó el valor de esos espacios de encuentro. “En estos encuentros se celebra el cine y se celebra la unión, y conocés gente de la industria, donde tratás de hacer uniones y puentes”, afirmó. Sin embargo, planteó que el contexto argentino impide sostener esa dinámica. “Argentina está en un momento incapacitado de propiciar la otra orilla del puente. Entonces está muy complicado”, dijo, al referirse a las dificultades para establecer vínculos de trabajo con productores y fondos de otros países.
La intérprete señaló que el debilitamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) afectó la capacidad de concretar proyectos con financiamiento externo. Según explicó, las plataformas pasaron a ocupar un lugar central para hacer posibles nuevas producciones.
La actriz y directora contó que venía de participar en el Festival de Santander antes de llegar a San Sebastián y resaltó el valor de esos espacios de encuentro. “En estos encuentros se celebra el cine y se celebra la unión, y conocés gente de la industria, donde tratás de hacer uniones y puentes”, afirmó. Sin embargo, planteó que el contexto argentino impide sostener esa dinámica. “Argentina está en un momento incapacitado de propiciar la otra orilla del puente. Entonces está muy complicado”, dijo, al referirse a las dificultades para establecer vínculos de trabajo con productores y fondos de otros países.
La intérprete señaló que el debilitamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) afectó la capacidad de concretar proyectos con financiamiento externo. Según explicó, las plataformas pasaron a ocupar un lugar central para hacer posibles nuevas producciones.
Fonzi cerró su planteo con una crítica al sentido que atribuye a esas políticas. “Gente desalmada gobernando pretende matar lo poco de alma que queda”, expresó.
La presencia del elenco argentino en San Sebastián tuvo además un gesto político en la alfombra roja. Fonzi, Mercedes Morán, Alejandra Flechner y Carolina Álvarez lucieron kimonos intervenidos que, al darse vuelta frente a las cámaras, dejaron expuesta la frase “Las Malvinas son argentinas”, acompañada por una imagen de las islas. La consigna se sumó a las actividades por la presentación de la miniserie dirigida por Pablo Larraín.
Mis muertos tristes, basada en cuentos de Mariana Enriquez, tendrá cuatro episodios y se estrenará en Netflix el 24 de septiembre. La ficción sigue a Ema, una médica jubilada que puede ver y oír a los muertos, y cuya vida cambia tras la llegada de su sobrina Julie, que comparte esa capacidad. El asesinato de tres adolescentes en el barrio Piedrabuena desencadena un fenómeno sobrenatural que altera la frontera entre vivos y muertos.
Antes de su lanzamiento, la producción recibió el respaldo público de Stephen King, quien elogió su premisa y destacó el trabajo de Larraín. Stephen King recomendó la adaptación de los relatos de Mariana Enriquez. “¡Qué idea tan genial!”, escribió al referirse a la premisa de una mujer capaz de percibir a los muertos y a las consecuencias que tendría ese don al expandirse entre los habitantes de una ciudad. King también destacó el trabajo de Pablo Larraín, con quien colaboró previamente en la adaptación de Lisey’s Story.