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Pamela Anderson fue homenajeada en Venecia y dejó un poderoso mensaje de superación

La actriz recibió el Award of Courage de amfAR durante su gala en Venecia y recordó el impacto que tuvo el diagnóstico de hepatitis C en su vida, cuando a fines de los años 90 la enfermedad todavía no tenía cura.

Hoy 07:18
Pamela Anderson

Pamela Anderson protagonizó uno de los momentos más emotivos de la gala de amfAR en Venecia, donde recibió el Award of Courage y habló públicamente sobre su experiencia con la hepatitis C, una enfermedad que le fue diagnosticada a fines de la década de 1990, cuando todavía no existía un tratamiento capaz de curarla.

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Durante su discurso, la actriz recordó el impacto que tuvo aquella noticia. Según relató, su médico le había advertido que probablemente tendría alrededor de 10 años de vida.

“Era una sentencia de muerte. Eso es lo que me dijo mi médico: que probablemente tenía unos 10 años de vida”, recordó Anderson.

La actriz de Baywatch explicó que el diagnóstico modificó profundamente su manera de afrontar la vida y que el temor estaba especialmente relacionado con sus hijos pequeños.

“Estoy segura de que eso condicionó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Eso puso mi vida patas para arriba”, expresó.

Sin embargo, en 2011 se encontró una cura para la hepatitis C y, cuatro años después, Anderson pudo confirmar que estaba libre del virus. La actriz contó que el tratamiento tuvo un costo económico muy elevado y que llegó a utilizar prácticamente todos sus ahorros para poder pagarlo.

“En 2015 estaba libre de hepatitis C”, señaló.

Pero el impacto de la enfermedad, explicó, no terminó con la curación. Anderson reconoció que durante años cargó con sentimientos de vergüenza y culpa relacionados con su diagnóstico.

“Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Sigue conmigo; me persigue”, sostuvo.

En ese sentido, vinculó esas emociones con experiencias traumáticas de su infancia y aseguró que durante mucho tiempo sintió que ambas situaciones habían quedado marcadas en su identidad.

“Al igual que el abuso sexual que sufrí cuando era niña, sentía que estaba grabado en mi frente: ‘mercancía dañada’. Y me presentaba como tal”, manifestó.

Una nueva etapa en su carrera

Anderson aseguró que todavía no siente que haya superado completamente lo ocurrido, aunque considera que finalmente pudo aceptarlo y transformar aquella experiencia en una fuente de fortaleza.

La actriz atraviesa actualmente una etapa de renovación profesional, con participaciones en producciones como The Last Showgirl, The Naked Gun, Rosebush Pruning y Place to Be, película que se estrenará el miércoles en el Festival de Cine de Venecia.

“Mi verdad llegó a través de mi trabajo, encontrando formas de expresarme mediante el arte. Me dio la munición que necesitaba, una vida fértil para usar y jugar”, afirmó.

Y cerró su discurso con una declaración que resumió el sentido de su homenaje: “No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás podría haber imaginado. No soy una damisela en apuros, sin importar lo fácil que sea interpretar ese papel”.

Una noche de recaudación para la investigación

La gala de amfAR, realizada en el Hilton Molino Stucky y presentada por el World Gold Council, también distinguió a la artista Marina Abramović con el Award of Inspiration.

El evento fue conducido por Taika Waititi y contó con actuaciones musicales y una subasta benéfica conducida por Simon de Pury. Entre los objetos subastados estuvieron una pintura Flowers de Andy Warhol, vendida por 160.000 euros, y un par de aros de Chopard con zafiros rosas y azules, adquirido por la productora Monika Bacardi por 140.000 euros.

También se subastó una visita exclusiva al set de The Lord of the Rings: The Hunt for Gollum, en Nueva Zelanda, que incluía un encuentro con Andy Serkis, Anya Taylor-Joy y Kate Winslet. El lote alcanzó los 90.000 euros.

En total, la gala consiguió recaudar 3 millones de dólares destinados a los programas de investigación biomédica de amfAR.

El lote más importante, sin embargo, fue el donado por la propia Abramović. Incluía su obra digital Slow Walking, una comida preparada por la artista en su departamento privado de Manhattan y una experiencia vinculada con su denominado “Abramović Method”.

Tras varios minutos de puja, el paquete fue adquirido por 500.000 euros, equivalentes a unos 580.000 dólares.

La noche terminó con una presentación de Bebe Rexha, quien interpretó algunos de sus éxitos y recorrió las mesas del evento para cantar junto a los invitados. La cantante incluso repitió I'm Good (Blue) después de percibir la energía del público y anunció: “Esta es la afterparty, ¡vamos!”