El uruguayo llegó al Maracaná con un dispositivo que emite luz verde hacia los ojos y busca regular el ciclo de sueño y vigilia. La tecnología apunta a mantener a los deportistas despiertos y concentrados cuando deben competir en horario nocturno.
La llegada de Giorgian de Arrascaeta al Maracaná antes del partido entre Flamengo y Mirassol llamó la atención por un detalle poco habitual: el mediocampista uruguayo apareció con unos anteojos que proyectaban una luz verde sobre sus ojos.
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La imagen rápidamente despertó la curiosidad de los hinchas y generó preguntas acerca de la función del dispositivo. Se trata de los Circádia, desarrollados por la marca AVA y diseñados por el ingeniero Rodrigo Santana, un profesional que también trabajó con Cristiano Ronaldo.
Los anteojos utilizan una tecnología de fotobiorregulación y emiten una luz verde de aproximadamente 480 nanómetros dirigida hacia la retina. Según la explicación difundida por especialistas y medios brasileños, ese estímulo interactúa con células fotorreceptoras vinculadas con la melanopsina, un pigmento que participa en la regulación de los ritmos circadianos.

El objetivo es modificar la señal que recibe el organismo y favorecer un estado de alerta durante la noche, justamente cuando el cuerpo humano tiende naturalmente a prepararse para descansar.
En el caso de los futbolistas, la herramienta apunta a una situación particular: los partidos nocturnos obligan a competir en horarios en los que el organismo normalmente comienza a reducir su nivel de activación. La tecnología busca, de acuerdo con sus desarrolladores, ayudar a reajustar ese ciclo para que el jugador pueda llegar al encuentro despierto y concentrado.
La activación de la melanopsina está asociada con señales biológicas que intervienen en el nivel de alerta y en la producción de cortisol. De acuerdo con la explicación publicada sobre el dispositivo, ese proceso contribuye a que el atleta permanezca más despierto durante la competencia nocturna.

Una de las características del Circádia es que no requiere llevar los anteojos durante largos períodos. La información difundida sobre el dispositivo señala que su utilización se realiza durante apenas unos minutos, dentro de una rutina destinada a ajustar el reloj biológico.
El producto tiene además un precio cercano a 1.200 reales, según los reportes brasileños que explicaron su funcionamiento.
La aparición de Arrascaeta permitió así mostrar una tecnología que busca trasladar conceptos relacionados con el sueño, la recuperación y los ritmos circadianos al ámbito del alto rendimiento deportivo.

El desarrollo del dispositivo también está relacionado con el fútbol de elite. Su creador, Rodrigo Santana, trabajó con Cristiano Ronaldo, según la información difundida por medios deportivos brasileños.
La utilización de este tipo de herramientas responde a una problemática cada vez más relevante para los deportistas profesionales: entrenamientos, viajes, concentraciones y partidos en distintos horarios pueden alterar los períodos habituales de sueño y vigilia.
Por eso, los equipos de alto rendimiento recurren a diferentes estrategias para intentar controlar esos ciclos y sostener el nivel de atención y recuperación de los jugadores.

Los curiosos anteojos aparecieron antes del partido que Flamengo le ganó 2-0 a Mirassol en el Maracaná, correspondiente a la cuarta fecha del Campeonato Brasileño que había quedado pendiente.
El equipo dirigido por Leonardo Jardim resolvió el encuentro en el primer tiempo. Jorge Carrascal abrió el marcador a los 14 minutos, mientras que Lucas Paquetá convirtió el segundo a los 43, ambos antes del descanso.
Con aquella victoria, Flamengo alcanzó los 51 puntos y quedó a una unidad del líder Palmeiras en ese momento de la competencia.
Así, una escena que inicialmente parecía apenas una curiosidad terminó revelando una de las nuevas herramientas que el deporte de alto rendimiento incorpora para intentar adaptar el cuerpo humano a las exigencias de la competencia profesional.