Nélida Zerpa Ciárez, docente jubilada de Humahuaca, denuncia usurpación de sus tierras tras 16 años de hostigamiento y un fallo judicial a su favor.
Nélida Zerpa Ciárez, una docente jubilada de 76 años, ha estado en el centro de un conflicto por tierras en el histórico pueblo de Humahuaca, donde ha denunciado la usurpación de sus tierras desde el año 2011. Esta mujer, hija del conocido poeta Domingo Zerpa, ha luchado durante más de 15 años por recuperar las tres hectáreas que compró junto a su esposo en el paraje Santa Rosa.
El pasado 10 de agosto, el juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, Juan Pablo Calderón, emitió una orden de desalojo contra el clan Soruco, que había ocupado las tierras de Zerpa. Según el expediente judicial Nº CF-16142/19, el juez determinó que la usurpación estaba debidamente acreditada y que la familia Soruco debía abandonar la propiedad.
“Soy víctima de insultos y amenazas por parte de estas personas, que engañan a todos diciendo pertenecer a una comunidad originaria”, expresó Zerpa a El Tribuno de Jujuy. Su testimonio refleja el calvario que ha vivido desde que estas personas comenzaron a ocupar su propiedad, lo que ha generado un conflicto que trasciende lo legal y afecta su bienestar emocional.
Durante el cumplimiento de la orden de desalojo, la Policía de Humahuaca reportó que el clan Soruco intentó prevenir el desalojo utilizando a más de 30 niños de diferentes sectores de Humahuaca como escudo. Esto provocó la intervención de diversas entidades, incluyendo la Defensoría de Menores y la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, para garantizar la seguridad de todos los involucrados.
A pesar de la decisión judicial, la situación se complicó cuando, en un giro inesperado, el clan Soruco volvió a usurpar las tierras de Zerpa, ahora alegando pertenecer a una comunidad originaria. “Su estrategia es mentir a la sociedad”, afirmó Rubén Tabarcachi, abogado de Zerpa, quien se mostró consternado por el despojo continuado de su defendida.
Zerpa, quien ha dedicado su vida a la enseñanza y el cultivo de sus tierras, cuestiona la legitimidad de las acciones del clan Soruco. “Me pregunto qué dirán los verdaderos comuneros sobre este cruel atropello”, dijo, haciendo un llamado a la comunidad a reflexionar sobre el uso indebido de la identidad cultural para justificar la usurpación.
El conflicto ha puesto de manifiesto la fragilidad de los derechos de las personas mayores en situaciones de vulnerabilidad, así como la necesidad de un sistema judicial que proteja efectivamente estos derechos. La lucha de Nélida Zerpa Ciárez es un claro ejemplo de cómo las injusticias pueden prolongarse en el tiempo, afectando no solo a quienes las sufren, sino también a la comunidad en su conjunto.