El consumo masivo volvió a deteriorarse y los principales canales de venta cerraron el primer semestre con números negativos. Los supermercados retrocedieron 3,1% interanual, los mayoristas 3,1% y los shoppings 4,9%.
El consumo masivo volvió a mostrar señales de debilidad en junio, con caídas en las ventas de los principales canales formales del comercio minorista, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
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El dato expone una nueva dificultad para la recuperación de la actividad: supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras registraron bajas tanto en la comparación mensual como en la interanual, mientras que los tres sectores acumularon retrocesos durante el primer semestre del año.
Medidas a precios constantes, las ventas de los supermercados cayeron 1% en junio respecto de mayo, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron 1,4% y los centros de compras tuvieron el desplome más marcado, con una baja mensual del 6,2%.
El deterioro también aparece al comparar junio de 2026 con el mismo mes del año pasado.
En los supermercados, las ventas registraron una caída interanual del 3,1%, mientras que el acumulado de los primeros seis meses del año quedó 2,8% por debajo del mismo período de 2025.
A precios corrientes, los supermercados facturaron $2.484.975,5 millones durante junio, lo que representa un incremento nominal del 23,7% interanual.
Sin embargo, ese crecimiento en pesos no implica una mejora real del consumo, ya que está condicionado por el aumento de los precios. Al medir las cantidades vendidas a precios constantes, el resultado muestra una contracción.
Entre los principales rubros, Carnes registró una suba nominal interanual del 39%, mientras que Electrónicos y artículos para el hogar aumentó 35,1%. También se observaron incrementos en Verdulería y frutería (30,6%) y Alimentos preparados y rotisería (23,6%).
En sentido contrario, Indumentaria, calzado y textiles para el hogar fue el único rubro que presentó una caída nominal, con un retroceso del 7,4% frente a junio de 2025.
Los autoservicios mayoristas mostraron un comportamiento similar.
La serie desestacionalizada marcó una caída del 1,4% respecto de mayo, mientras que en la comparación interanual las ventas disminuyeron 3,1%.
El acumulado del primer semestre también terminó en rojo: 3% menos que en los primeros seis meses de 2025.
En valores corrientes, las ventas alcanzaron $381.104,3 millones, con una suba nominal del 23,1% interanual.
Los mayores incrementos nominales se registraron en Almacén (27,4%), Lácteos (27,1%), Panadería (25,7%) y Artículos de limpieza y perfumería (23,7%).
El único rubro que presentó una variación negativa fue Electrónicos y artículos para el hogar, con una caída del 1,9%.
El panorama fue todavía más complicado para los centros de compras, que registraron el mayor retroceso de los tres canales analizados.
Las ventas de los shoppings cayeron 6,2% en junio respecto de mayo, mientras que la comparación interanual mostró una baja del 4,9%.
Además, el acumulado del primer semestre quedó 2,7% por debajo del mismo período de 2025.
A precios corrientes, las ventas alcanzaron $685.447 millones, un 13,4% más que en junio del año pasado. Nuevamente, el incremento nominal contrasta con la caída cuando se elimina el efecto de los precios.
Entre los rubros que más aumentaron en términos nominales estuvieron Amoblamientos, decoración y textiles para el hogar (46,3%), Ropa y accesorios deportivos (37,9%), Diversión y esparcimiento (29,2%) y Perfumería y farmacia (20,1%).
En cambio, Indumentaria, calzado y marroquinería, el rubro de mayor peso dentro de las ventas de los shoppings, registró una baja nominal del 2,6%.
Los datos del Indec dejan así un panorama poco alentador para el consumo durante la primera mitad del año.
Los tres principales canales relevados terminaron el semestre con caídas reales, una señal de que los hogares todavía mantienen restricciones a la hora de comprar y que la recuperación del consumo continúa siendo desigual.
El contraste entre las ventas nominales y las ventas medidas a precios constantes también resulta clave: los comercios facturan más pesos que un año atrás, pero eso no significa que estén vendiendo más productos.
La caída en supermercados y mayoristas muestra el impacto sobre el consumo cotidiano, mientras que el retroceso más profundo de los shoppings refleja las dificultades que atraviesan las compras de bienes y servicios que pueden ser postergados por los hogares.
En este escenario, la evolución del consumo aparece como uno de los principales indicadores para medir si la economía logra consolidar una recuperación efectiva, más allá de los incrementos nominales que muestran las cajas de los comercios.