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Opinión y Actualidad

Un desafío crucial al gobierno de Zelenski

Frente al claro desgaste de Volodímir Zelenski, el establishment occidental finalmente habría encontrado al candidato ideal para reemplazarlo en el gobierno de Ucrania.

Hoy 07:40

Por Daniel Kersffeld
Para Página 12

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El 18 de agosto, Mijailo Fedorov, el popular exministro de Defensa, de apenas 35 años, le formuló una advertencia directa al gobernante, como si también se tratara de un desafío personal frente al poder político hegemónico en su país.

En una entrevista transmitida y viralizada en YouTube, el nuevo líder aseguró lo que pocos se atreven a afirmar en Ucrania: frente a la debilidad creciente del gobierno, resulta necesario convocar a elecciones generales lo antes posible, más aún, tomando en cuenta que estas debían ser realizadas en marzo de 2024, y que fueron suspendidas, sin fecha, en medio de la guerra con Rusia.

En otros términos, la acusación apunta a que Zelenski se sirve de la ley marcial para imponer un gobierno autoritario, con una ilegitimidad creciente y que, además, afecta de manera radical a la democracia y al sistema político ucraniano. Es la primera vez que una figura pública en ascenso realiza un cuestionamiento directo sobre la figura del mandatario y contra el sistema de poder.

Fedorov comenzó a hacerse conocido en el círculo político de Ucrania como especialista en marketing de redes sociales y como asesor personal de Zelenski en la exitosa campaña electoral que lo llevó al gobierno en 2019.

Con 28 años, se convirtió en el ministro más joven en la historia del país cuando fue designado al frente del Ministerio de Transformación Digital. Se mantuvo en ese puesto por más de seis años, acumulando cada vez más poder, sobre todo una vez iniciada la guerra contra Rusia, en febrero de 2022, cuando los incentivos tecnológicos devinieron insumos estratégicos para el desarrollo de las capacidades bélicas de Ucrania.

Su exitosa gestión decidió a Zelenski a ubicar a Fedorov a la cabeza del Ministerio de Defensa, gravemente golpeado por los reiterados fracasos en la ofensiva contra Rusia, por los sucesivos escándalos de corrupción por el desvío de armamento y diversos recursos enviados, principalmente, desde los países aliados de la OTAN, y por los permanentes conflictos entre las autoridades políticas y la dirección militar de las Fuerzas Armadas ucranianas.

Además de reformas puntuales y de la promoción tecnológica en la industria bélica local, sería la reestructuración en el sistema de contratación y de compras públicas el principal aporte de Fedorov en su gestión al frente de Defensa. Pero también se convirtió en el límite tolerado por Zelenski, quien le pidió la renuncia el 15 de julio, habiendo cumplido apenas seis meses en el cargo.

En distintas ciudades, miles de ucranianos salieron a las calles para exigir el regreso del exfuncionario, convertido ahora en un héroe inmolado en medio de su lucha contra la corrupción y la opacidad en el control económico de la corporación militar. Con la protesta extendida a un amplio número de ciudades, Zelenski vive su peor crisis política y, al mismo tiempo, el primer desafío directo a su gobierno, envuelto además en un escándalo de corrupción de proporciones en torno a la empresa Energoatom, con impacto en casi todo su círculo íntimo de colaboradores.

Los sondeos son claros y evidencian el creciente interés político por el reemplazo del desgastado mandatario, pero también por la eventual llegada al gobierno de Ucrania del ambicioso tecnócrata.

Una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS) realizada entre el 16 y el 31 de julio, con 1.808 participantes, estableció la confianza en Fedorov en un 63% frente a un 16% de desconfianza, lo que implica un saldo a favor de 46 puntos, el mejor de todos los encuestados. Otro potencial candidato, Valerii Zaluzhnyi, el excomandante en jefe que ahora se desempeña como embajador en Londres, obtuvo un 66% de confianza y un 24% de desconfianza, en tanto que Zelenski quedó en cuarto lugar con un 56% a favor y un 38% en contra.

La encuesta de Socis realizada a 2000 personas entre el 28 de julio y el 2 de agosto, con un margen de error de 2,6 puntos, convirtió esos datos en votos. Zelenski lideraba una hipotética primera vuelta electoral con el 17,8%, seguido de Zaluzhnyi con el 17,1% y Fedorov tercero con el 10,5%. Todas las posibles segundas vueltas resultaban desfavorables para el actual presidente: Zaluzhnyi lo vencería con un 47,4% frente al 24,2% y Fedorov con un 43,4% frente al 24,7%.

Pero antes que un llamado al diálogo o una propuesta de pacificación para Rusia, el proyecto político de Fedorov podría significar un redireccionamiento de la guerra, no necesariamente para vencer al enemigo, pero sí para desarrollar un estado permanente de conflictividad que permita el constante adecuamiento bélico a determinados imperativos tecnológicos de defensa.

Fedorov ostenta alianzas y asociaciones estratégicas que prefiguran una nueva etapa en la guerra contra Moscú, ya sin el peso tradicional de las autoridades de las Fuerzas Armadas y sin mediaciones políticas que impliquen el pago de excesivos sobornos, retenciones y desvíos de material y pertrechos especialmente destinados para el frente.

La convocatoria a Elon Musk, al inicio del conflicto, en 2022, para la utilización de satélites espías y para el desarrollo de internet en los puestos de avanzada a partir de la red Starlink, se amplió progresivamente para incluir a los principales referentes de Silicon Valley.

La estrecha relación de Fedorov con Palantir, la corporación creada por Peter Thiel, es un elemento central de su proyecto político a partir de la propuesta de profundización de la Inteligencia Artificial en la guerra, en relación con el análisis anticipado de ataques aéreos, el procesamiento de datos de inteligencia y la planificación de operaciones avanzadas.

Más allá de sus vinculaciones con los magnates tecnológicos de los Estados Unidos, Fedorov también ha establecido una sólida relación con el todavía incipiente sector dedicado al desarrollo de la tecnología bélica en Ucrania, sobre todo, centrado en la producción de drones, a la que el exministro sostuvo incluso en términos financieros.

Los resultados de su gestión son elocuentes, ya que, si al comienzo de la guerra, apenas existía un pequeño grupo de empresas ucranianas dedicadas a los drones aéreos, ahora hay más de 500, con más de 1100 productos diferentes, en buena medida, gracias a iniciativas como Brave1 (conocido como el “Amazon de las armas”), una plataforma en línea creada para que los soldados compren directamente su propio armamento.

Más allá de los vínculos empresariales, los apoyos de Fedorov también son políticos. Convertido ahora en el principal referente en la lucha contra la corrupción sistémica imperante en el país, no resulta llamativo que los gobiernos de la Unión Europea lo vean con una simpatía creciente, como también ocurre con las autoridades de entidades crediticias internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que han prestado enormes sumas de dinero a la siempre tambaleante economía ucraniana.

En poco más de un mes, Fedorov se está convirtiendo en el contendiente más serio frente al régimen de Zelenski pero su lucha por nuevas elecciones no implica, necesariamente, un cambio radical en la administración de Ucrania, ya que sería, en todo caso una simple defensa de la democracia en términos estratégicos e, incluso, instrumentales. Su actual propuesta política y, sobre todo, su marco de alianzas nacionales e internacionales indicarían que la guerra contra Rusia continuaría e, incluso, podría profundizarse.

Por ahora tiene el sustento de una ultraderecha tecnológica: se verá, de aquí en más, si Fedorov finalmente se convierte en el candidato de Trump para llegar a ocupar el poder central en Kiev.