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El efecto adverso que causó la salida de Mauro Icardi en el Galatasaray

El malestar tomó forma pública este sábado, durante el partido amistoso ante el Villarreal en el RAMS Park de Estambul. Miles de aficionados corearon consignas directas contra la conducción del club

Hoy 09:59

La salida de Mauro Icardi del Galatasaray dejó una huella que va mucho más allá de los registros goleadores. A semanas del inicio de la temporada 2026-2027, el club turco atraviesa una tormenta interna: los hinchas protestan en las gradas por la parálisis en el mercado de fichajes, una cuenta de Instagram directiva quedó bloqueada por el ataque masivo de los fanáticos y el dorsal 9 que el rosarino dejó vacante sigue sin dueño, tras el rechazo de Victor Osimhen a heredarlo.

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El malestar tomó forma pública este sábado, durante el partido amistoso ante el Villarreal en el RAMS Park de Estambul. Desde las gradas, miles de aficionados corearon consignas directas contra la conducción del club: “Dursun Özbek, ¿dónde están los fichajes?”, “Directiva, despierta, ¿dónde están los fichajes?” y “En marzo el abono, en mayo el congreso, dinos presidente, ¿dónde están los fichajes?”. Las protestas reflejaron la frustración de una afición que espera que el campeón de cuatro Süper Lig consecutivas refuerce una plantilla que perdió piezas de peso al final de la temporada pasada, según informó el diario turco Hurriyet.


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La salida más resonante fue la del propio Icardi, cuyo contrato no fue renovado tras tensiones con la dirigencia. El delantero argentino, de 33 años, disputó 134 partidos con la camiseta amarillo-roja, anotó 77 goles, repartió 25 asistencias y se convirtió en el máximo goleador extranjero de la historia del club. A ese historial se suman cuatro títulos de la Süper Lig, una Copa de Turquía y una Supercopa. Según informó el portal deportivo turco Fanatik, el propio Icardi le confesó a su entorno que “no merecía lo que le hicieron” y que estaba “muy decepcionado con el presidente y el entrenador”. Tampoco publicó ningún mensaje de despedida en sus redes sociales, un silencio que en el ambiente futbolístico turco se leyó como señal elocuente de su malestar.

Además de Icardi, el club ya había perdido al centrocampista Nicolò Zaniolo, traspasado al Udinese, mientras que el delantero Ahmed Kutucu fue cedido al Çaykur Rizespor. La única incorporación del exterior fue la cesión del mediocampista Lesley Ugochukwu. Ese balance —tres salidas de ataque y mediocampo, una sola llegada en préstamo— fue el principal combustible de las protestas, de acuerdo con Hurriyet.

La tensión no se limitó a las tribunas. Durante el amistoso ante Villarreal, la cuenta de Instagram del directivo Abdullah Kavukcu quedó bloqueada tras recibir un ataque masivo de spam por parte de los aficionados. Tanto el presidente del club, Dursun Özbek, como Kavukcu habían intentado calmar los ánimos con declaraciones del tipo “tenemos dinero y tiempo, haremos fichajes”, pero la falta de movimientos concretos a medida que avanza el período de transferencias profundizó el descontento.

El número 9 que dejó Icardi se convirtió, a su vez, en un símbolo de esa transición pendiente. Los dirigentes del Galatasaray prepararon una camiseta con la inscripción “9-Osimhen” y se la presentaron al delantero nigeriano, con una lógica comercial evidente: el 9 es el dorsal tradicional del centrodelantero y el que mejor encaja con su perfil. Osimhen lo rechazó. “Supongo que venderán más camisetas, pero espero que me entiendan. El número 45 me ha traído suerte en Galatasaray. Quiero seguir con la misma camiseta”, respondió el nigeriano, según recogió el diario local Sabah. La tienda oficial del club, GS Store, que ya había realizado planificaciones ante un posible cambio de dorsal, recibió la negativa con respeto, de acuerdo con la misma fuente.

El vínculo de Osimhen con el 45 tiene una historia concreta. Lo vistió por primera vez en el Charleroi, club belga donde anotó 20 goles y dio el salto que definiría su carrera. Después usó el 7 en el Lille y el 9 en el Nápoles, pero al llegar a Estambul volvió al número con el que se proyectó al fútbol europeo. Con ese dorsal en la espalda, el nigeriano batió un récord al anotar 37 goles en una sola temporada con la camiseta amarillo-roja, una marca sin precedentes en la historia del club.

Mientras el debate por los refuerzos sigue abierto, el futuro de Icardi permanece sin definición. Su representante, Elio Pino, descartó un regreso a Argentina en declaraciones a ESPN: “Icardi no tiene planes de regresar a Argentina. Quiere seguir su carrera en Europa”. Pese a esa declaración, su nombre sonó en Boca Juniors, River Plate, Estudiantes y hasta en Platense. El Como de la Serie A italiana, donde brilla Nico Paz y que disputará la próxima Champions League, apareció como alternativa. También fue ofrecido al Besiktas, clásico rival del Galatasaray, pero no hubo avances. De acuerdo con Sabah, el atacante no tiene apuro por firmar y aguarda una propuesta que se ajuste a sus expectativas.

El presidente Özbek reveló, por su parte, que el club había preparado un acto de despedida en honor a Icardi, que ya le habían comunicado al futbolista y que aguardaron su respuesta. Esa respuesta nunca llegó, prueba de que el vínculo entre las partes quedó lesionado.