La explosión ocurrió en una estación de peaje del departamento del Cauca y dejó dos trabajadores con heridas leves.
Un atentado con explosivos provocó graves daños este sábado en un peaje ubicado sobre la ruta Panamericana, en el sudoeste de Colombia, apenas un día después de la asunción del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.
La detonación se produjo en el peaje de Mandiva, situado en el municipio de Santander de Quilichao, departamento del Cauca. La infraestructura quedó prácticamente destruida como consecuencia de la explosión.
De acuerdo con el reporte inicial del Ejército colombiano, dos trabajadores de seguridad que se encontraban en el lugar sufrieron heridas leves y fueron trasladados para recibir atención médica.
Las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a la posible participación de las estructuras Dagoberto Ramos y Jaime Martínez, dos grupos disidentes de las FARC que permanecieron al margen del acuerdo de paz firmado en 2016.
Sin embargo, las autoridades todavía no confirmaron oficialmente quién estuvo detrás del ataque.
Después de la explosión, efectivos militares y especialistas en explosivos realizaron un amplio operativo en el sector. Con apoyo de perros entrenados para detectar explosivos, revisaron las inmediaciones para descartar la existencia de otros artefactos y garantizar la seguridad de quienes circulan por la ruta Panamericana.
La ministra de Transporte, Elsa Noguera, calificó el episodio como un “atentado terrorista” y aseguró que el Gobierno trabaja para recuperar cuanto antes la circulación por la ruta.
El ataque tuvo lugar pocas horas después del discurso inaugural de De la Espriella, quien anunció un endurecimiento de la política de seguridad y el fin de las negociaciones con organizaciones armadas ilegales.
El nuevo mandatario sostuvo que quienes continúen actuando fuera de la ley deberán enfrentar la respuesta de las fuerzas de seguridad.
Entre las primeras decisiones de su administración se encuentra además el traslado de 117 detenidos vinculados con los procesos de paz de la gestión anterior. Los presos fueron distribuidos en ocho establecimientos penitenciarios de máxima seguridad, con el objetivo de impedir que continúen coordinando actividades delictivas desde las cárceles.
La lucha contra el narcotráfico también fue ubicada entre las principales prioridades de la nueva administración.
En ese marco, De la Espriella adelantó que buscará retomar las fumigaciones aéreas sobre cultivos ilícitos, aunque bajo nuevos protocolos que, según explicó, deberán ajustarse a las exigencias ambientales y sanitarias establecidas por la Justicia colombiana.
La estrategia de seguridad contará además con apoyo de Estados Unidos. El gobierno de ese país anunció un paquete de asistencia de US$1.000 millones, destinado a fortalecer las capacidades de Colombia para enfrentar al narcotráfico y al crimen organizado.
El atentado en Cauca se convierte así en uno de los primeros desafíos de seguridad para la nueva administración colombiana, que desde el inicio de su gestión busca marcar una diferencia con la política de diálogo implementada por el gobierno anterior.