La alta representante europea Kaja Kallas afirmó que parte de los foráneos movilizados fueron captados mediante presiones o fraudes, y que muchos carecían de experiencia militar.
El Servicio Europeo de Acción Exterior advirtió que Rusia incorporó a más de 28.000 extranjeros de 135 países desde el inicio de su invasión contra Ucrania. Esta cifra se enmarca en el contexto de las graves pérdidas sufridas por Moscú desde el comienzo de la guerra a gran escala, con más de 1,4 millones de bajas rusas según estimaciones europeas.
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La Alta Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Kaja Kallas, colocó el foco en el modo en que estos ciudadanos extranjeros llegan al frente. “Muchos han sido coaccionados o engañados para servir como tropas de asalto”, denunció la jefa de la diplomacia a través de sus redes sociales, tras señalar la presión y los métodos fraudulentos empleados en el reclutamiento.
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En su comunicado, el organismo europeo subrayó: “Los reclutas extranjeros pueden ganar tiempo, pero no la victoria”. Esta advertencia se produjo tras difundir una publicación de la Delegación de la UE en Sudáfrica, que añadió datos sobre el impacto humano de esta estrategia. “Se ha confirmado que más de 3.500 extranjeros han fallecido luchando por Rusia contra Ucrania”, expuso la delegación en un mensaje que también citaba un reportaje del periódico sudafricano Daily Maverick.
En ese mismo mensaje, la representación europea en Pretoria insistió en que “muchos de ellos eran jóvenes africanos arrastrados al campo de batalla”. La Delegación reclamó a Moscú: “Rusia debe poner fin a su guerra de agresión”.
Durante el último año, se reportaron numerosos casos de ciudadanos africanos —principalmente de Kenia, Uganda y Zimbabue— reclutados para combatir en Ucrania del lado ruso. El fenómeno se extendió también a Latinoamérica, con la presencia documentada de colombianos y, más recientemente, bolivianos en las filas rusas.
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Las informaciones recopiladas por la Unión Europea y medios africanos muestran una tendencia preocupante: el uso sistemático de engaños, fraudes y coerción para captar combatientes foráneos. La mayoría de estos extranjeros no tenía experiencia militar previa ni conocimiento real del conflicto antes de ser enviados al frente.
El reclutamiento de extranjeros para la invasión en Ucrania por parte de Rusia responde a la necesidad de compensar las bajas acumuladas en el conflicto. Las autoridades europeas sostienen que estos métodos, que incluyen la coacción y el fraude, provocaron la muerte de miles de ciudadanos de países en desarrollo, especialmente jóvenes africanos y latinoamericanos, que fueron llevados al frente bajo promesas falsas o presiones económicas.
El fenómeno del reclutamiento extranjero, con métodos cuestionables y consecuencias fatales, se ha convertido en uno de los aspectos más polémicos y dolorosos de la invasión en Ucrania. Las cifras oficiales y los testimonios difundidos por organismos europeos y medios africanos evidencian la magnitud del problema y la urgencia de una respuesta internacional. Desde Bruselas, la diplomacia europea cerró su último comunicado con una advertencia: “El uso de reclutas extranjeros solo puede prolongar el conflicto, pero no cambiar su desenlace”.
Una red internacional de reclutamiento, operada por agencias privadas y facilitadores locales, dirige su actividad hacia América Latina bajo la apariencia de ofertas laborales legítimas y salarios atractivos. Decenas de ciudadanos de países como El Salvador, Colombia y Cuba están siendo trasladados a Rusia, donde la situación cambia radicalmente al arribar al país.
Según una investigación de Infobae, los contratos civiles ofrecidos se convierten en obligaciones militares y las supuestas zonas de trabajo resultan ser frentes de combate. El reclutamiento no se realiza en oficinas formales, sino a través de plataformas digitales como TikTok, Facebook y Telegram, donde los reclutadores difunden anuncios prometiendo empleos en seguridad privada, logística, construcción o cocina, junto con incentivos financieros y beneficios excepcionales.
Entre las promesas, destacan bonos de alistamiento de entre 25.000 y 50.000 dólares, salarios mensuales de hasta 2.600 dólares y el acceso rápido a la ciudadanía rusa para el trabajador y su familia tras finalizar el servicio. Sin embargo, la barrera idiomática es utilizada como parte del engaño: los contratos solo se presentan en ruso, lo que dificulta la comprensión de cláusulas fundamentales como la obligación de servir “hasta el final de la guerra”, impuesta por decretos presidenciales en vigor en Rusia.
Documentos oficiales del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia y del Servicio Federal de Seguridad, obtenidos en el Aeropuerto Internacional de Vnukovo, demuestran que ciudadanos latinoamericanos fueron víctimas de esta modalidad de reclutamiento engañoso.