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Un enfermero recibió una leve condena por manosear a una paciente tras una cirugía

Aberrante caso. También la invitó a salir. Su poco creíble relato para salvarse y los chats que lo incriminaron.

Hoy 16:21
enfermero

Esta semana, Cesar Yaicuaré, nacido en Jujuy enfermero de profesión, fue condenado en la Justicia por una transgresión aberrante: manosearle los pechos a una paciente de 20 años de edad en un post-operatorio tras una cirugía por apendicitis, mientras debía practicarle las curaciones. Lo peor de todo es que, en medio del abuso, Yaicuaré le pidió su teléfono a la víctima, con el presunto objetivo de invitarla a salir.

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El hecho ocurrió el 1° de junio de 2023 en una habitación del hospital de la calle Cerviño. La mujer, oriunda de Brasil, indignada, le relató el hecho a su hermano, que formuló la denuncia ante la Justicia. Así, comenzó una investigación a cargo de la fiscal María Paula Asaro, la misma que llevó a la Justicia a Jorge Mangeri, el femicida de Ángeles Rawson.

En su imputación, Asaro señaló a Yaicuaré por “haber abusado sexualmente de la paciente al besarla en la frente y en la boca, para luego efectuarle tocamientos en los pechos por debajo de la ropa, contra su voluntad”. El delito, abuso sexual simple, excarcelable de por sí, y un escándalo si se considera que ocurrió dentro de un hospital público. La mujer, tras el ataque, terminó en llanto en su camilla.


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Los chats Los chats

“Mientras le realizaba las curaciones post quirúrgicas”, siguió Asaro, el acusado “le dijo que quería salir con ella y le pidió que le diera su celular, a la vez que le hizo chistes desubicados”. Nerviosa, incómoda, la mujer le dio su teléfono al hombre que debía cuidarla. El presunto manoseo siguió poco después, mientras el enfermero intentaba colocarle una vía en el brazo a la paciente.

“Se le aproximó, la besó en la frente y posteriormente en la boca, forzándola con la lengua”, sigue el expediente. Luego Yaicuaré le preguntó por “la depilación de su vagina”.

La mujer intentó irse, pidió el alta voluntaria. Al salir, le relató lo sufrido a su hermano. Se presentaron ante las autoridades. Yaicuaré, lejos de resistirse, le escribió, con un mensaje que borró al instante. Un informe oficial determinó que el número del que escribía, efectivamente, era el suyo. Este chat, y la conversación en portugués entre la mujer y su hermano, robustecen la prueba en contra del enfermero.

Allí, la mujer dijo: “El enfermero me besó a la fuerza”.

La condena

En el juicio celebrado en el Tribunal N°29, el Ministerio Público Fiscal pidió más de tres años de prisión, casi el máximo de lo que prevé el Código Penal para un caso de abuso sexual simple con la inhabilitación perpetua para Yaicuaré. El juez Juan Ramos Padilla, en cambio, le dio diez meses de ejecución condicional, una pena que consideró “proporcionada” a las circunstancias. Negó, también, inhabilitarlo para que ejerza su profesión.

Yaicuaré, de 48 años, ya había pasado por otros dos prestigiosos centros médicos como empleado en blanco antes de ingresar al Fernández, según sus registros previsionales. Al dictar su pena, Ramos Padilla valoró que “no se acreditaron antecedentes condenatorios, sanciones disciplinarias previas, sumarios administrativos anteriores ni otros episodios semejantes”.

De todas formas, dijo el juez, “no desconozco que el hecho fue cometido en el marco del desempeño funcional del imputado como enfermero, ni que esa circunstancia ha sido especialmente valorada como agravante”.

La excusa

La víctima enfrentó a psicólogas oficiales. El informe pericial elaborado por el Cuerpo Médico Forense permitió constatar un estado de angustia, ansiedad y afectación emocional.

“Sin embargo, la propia profesional interviniente explicó que ese cuadro no podía ser atribuido exclusivamente al hecho aquí juzgado, sino que también se encontraba atravesado por otros factores de vulnerabilidad, tales como su reciente llegada al país, las dificultades idiomáticas, la distancia respecto de su familia”, asegura el fallo del Tribunal N°29.

Lo más curioso de todo, sin embargo, es la excusa que ensayó Yaicuaré en su descargo. Afirmó que el mensaje enviado era un simple seguimiento del estado de salud. Sin embargo, lo borró al instante. Incluso, aseveró que “la paciente bajó su pantalón más de lo necesario” y que “le formuló preguntas de carácter personal, tales como si era soltero, si tenía hijos, si sabía cocinar o si tenía novia”.

El juez Padilla, a pesar de discrepar con la fiscalía de juicio, apuntó a “una secuencia de besos no consentidos sufridos por en el contexto de vulnerabilidad, asimetría y aprovechamiento funcional”.