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Un fragmento de un cohete de SpaceX habría impactado en la Luna: la NASA espera la confirmación oficial

La segunda etapa de un Falcon 9 debía chocar contra la superficie lunar a unos 8.700 kilómetros por hora. Astrónomos y satélites lunares buscan confirmar el impacto y obtener las primeras imágenes del cráter.

Hoy 12:52

Un fragmento de aproximadamente cuatro toneladas de un cohete Falcon 9 de SpaceX habría impactado esta madrugada contra la superficie de la Luna, aunque hasta el momento no hay una confirmación visual oficial del choque.

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Según los cálculos previos, el impacto debía producirse a las 6.35 GMT, es decir a las 3.35 de la Argentina, a una velocidad cercana a los 8.700 kilómetros por hora. El objeto era la segunda etapa del cohete Falcon 9 lanzado el 15 de enero de 2025, que había transportado los módulos lunares Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, de la firma japonesa ispace.

El choque estaba previsto en la cara visible de la Luna, aunque cerca del límite entre el día y la noche, una zona compleja para la observación directa desde la Tierra. Por ese motivo, astrónomos profesionales y aficionados de distintos países no lograron captar imágenes en vivo del momento del impacto.

“Lo que ha sucedido es, esencialmente, que una combinación de actividad solar y fuerzas gravitatorias la han puesto en una trayectoria hacia la Luna”, explicó Julianna Scheiman, directora de programas científicos de la NASA y Dragon de SpaceX.

La pieza espacial no contaba con combustible suficiente para regresar a la Tierra y desintegrarse en la atmósfera, ni tampoco para escapar hacia el espacio exterior. Con el tiempo, las fuerzas gravitatorias y la actividad solar modificaron su trayectoria hasta ubicarla en curso de colisión con el satélite natural.

De acuerdo con las estimaciones, el impacto habría generado un cráter de unos 18 metros de ancho y cuatro metros de profundidad, además de una columna de regolito y escombros que podría haberse extendido varios kilómetros sobre la superficie lunar.

La NASA y la comunidad científica esperan ahora que los satélites que orbitan la Luna logren registrar el sitio del impacto. Entre los instrumentos previstos se encuentran el orbitador surcoreano Danuri y el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que podrían comparar imágenes previas y posteriores para confirmar el cráter.

El astrónomo Matt Bothwell, de la Universidad de Cambridge, explicó que los datos más valiosos surgirán cuando un satélite orbital lunar pase por la zona del impacto y permita contrastar registros antes y después de la colisión.

Más allá de la falta de imágenes en tiempo real, el episodio tiene interés científico porque permite estudiar un impacto artificial con parámetros conocidos, como la masa, la velocidad y el ángulo de entrada del objeto. Esa información puede ayudar a perfeccionar los modelos sobre formación de cráteres, dispersión de polvo lunar y comportamiento del regolito.

Desde la NASA señalaron que el impacto no representa ningún peligro para la Tierra y que el objetivo será recopilar datos lunares del suceso, además de mejorar las técnicas de rastreo de objetos en el espacio.

El caso también reavivó el debate sobre la basura espacial y la necesidad de una gestión internacional más precisa de los objetos que quedan a la deriva entre la Tierra y la Luna. Con el crecimiento de las misiones científicas y comerciales, el seguimiento de etapas de cohetes y fragmentos espaciales se vuelve cada vez más importante para evitar colisiones no planificadas.

Mientras se aguardan las primeras imágenes del cráter, el impacto del Falcon 9 deja una nueva marca sobre la superficie lunar y abre interrogantes sobre el futuro de la exploración espacial, la seguridad de las misiones y la preservación del entorno lunar.