David Lowery escribe y dirige este drama con toques fantásticos que bebe, estilística y temáticamente, de 'Vox Lux' y de 'Smile 2' y que trata de una artista venida a menos y de la diseñadora que la vistió en sus mejores momentos, que ahora la detesta.
Por Desirée de Fez
Para Fotogramas
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El estadounidense David Lowery alterna el cine personal con el comercial, rodado eso sí con oficio y personalidad. Quizá asuma lo segundo para poder seguir haciendo cintas tan arriesgadas como 'A Ghost Story' (2017), 'El Caballero Verde' (2021) o esta, 'Mother Mary'. El arranque de este drama con elementos fantásticos y maneras de cuento es este: una estrella del pop en horas bajas (Anne Hathaway) pide ayuda a la diseñadora de moda (Michaela Coel) que la vistió en sus mejores momentos, una antigua amiga que no le perdona que se la quitara de encima sin reconocer su mérito. Psicológicamente hundida, la protagonista, cuyo nombre artístico es Mother Mary, suplica a su vieja (y dolida) amiga que diseñe para ella el vestido perfecto para su próxima gira. Su encuentro en el atelier de la segunda, un espacio gótico que irá transformándose, es el punto de partida de una película oportuna sobre la fama.
'Mother Mary' bosqueja temas como la configuración de la identidad de una estrella del pop, la devoción religiosa hacia esas figuras (y la adopción, por parte de estas, de una iconografía que la alimente) y la dificultad de las estrellas para poder mantener la intimidad y la cordura en giras cada vez más megalómanas. Hay algo en ella, estilística y temáticamente, de 'Vox Lux' (2018) y de 'Smile 2' (2024). Lowery se arriesga demasiado al hacer que todo el peso del dispositivo formal que levanta en torno a esas ideas caiga sobre la conversación entre las dos mujeres. La historia pasada que las une no justifica ni el vínculo ni lo tocadas que están. Y, pese a los esfuerzos de Hathaway y Coel para darle consistencia, su batalla verbal no está a la altura del dispositivo formal que brota de sus recuerdos y experiencias sobrenaturales.
Sin embargo, esas imágenes son tan deslumbrantes que en un punto van por libre y no necesitan ni del texto ni de las emociones para funcionar. Con ecos de 'The Neon Demon' (2016), película que abiertamente prescindía del relato para explorar la emoción desde la estética, 'Mother Mary' es un festín visual en el que los colores de otro mundo, una imaginación temeraria y una ejecución bastante peculiar de la idea del fantasma compensan la fragilidad del texto.
Para fans de las estrellas del pop y su difícil gestión de la fama.