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La sorprendente historia de la fake news sobre la Luna habitada

En agosto de 1835, el diario The New York Sun publicó una serie de artículos sorprendentes que afirmaban la existencia de vida en la Luna, generando un gran revuelo en la sociedad estadounidense.

Hoy 07:01

El 25 de agosto de 1835, el diario The New York Sun publicó un artículo que revolucionaría la percepción del público sobre el espacio. Titulado 'Descubrimientos Celestiales', este artículo se ubicó en la página 2 y no en la portada, lo que resultó sorprendente para los lectores de la época.

En una de sus secciones, el artículo informaba sobre los asombrosos descubrimientos astronómicos realizados por Sir John Herschel, un renombrado astrónomo que había utilizado un telescopio de 7.000 kilogramos para observar el cosmos desde el Cabo de Buena Esperanza.

Herschel, cuyo padre había descubierto el planeta Urano, se encontraba en un viaje para observar el tránsito de Mercurio. Sin embargo, el artículo afirmaba que su telescopio de 42.000 aumentos le había permitido ver vida en la Luna, un hallazgo extraordinario que capturó la atención de la nación.

El relato continuó con descripciones vívidas de un mundo lunar habitado por criaturas fantásticas, incluyendo manadas de bisontes y unicornios azules, así como una tribu primitiva de seres alados denominados 'Vespertilio-homo', o hombres murciélago.

Las publicaciones subsiguientes del The New York Sun aumentaron aún más la intriga, describiendo un templo lunar dorado y la vida cotidiana de estos seres, lo que llevó a un aumento explosivo en las ventas del periódico, superando a otros diarios de la época.

No obstante, a medida que avanzaban los días, comenzaron a surgir dudas sobre la veracidad de la historia. Un artículo del New York Commercial Advertiser cuestionó la falta de pruebas y la credibilidad de las afirmaciones del Sun, sugiriendo que todo era una invención.

Finalmente, se descubrió que Sir John Herschel nunca había realizado tales observaciones y que el autor del artículo, Andrew Grant, no existía. A pesar de ello, el The New York Sun continuó prosperando, demostrando el poder de la desinformación en los medios de comunicación.