Cobertura especial

Mundial 2026

¡Ya comenzó!
INGRESAR Ver cobertura
X
Opinión y Actualidad

El Mundial llega a su fin: qué ganó y qué perdió Donald Trump

Un torneo atípico a poco más de tres meses de las elecciones. Presión a la FIFA, polémicos controles migratorios y un frente interno complejo en un año electoral. Irán y la guerra.

Hoy 07:20

Por Marcelo Izquierdo, en TN

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

El Mundial llega este domingo a su fin y más allá de la suerte de la Selección argentina, después de 39 días de competencia, el pitazo final tendrá un impacto político interno en Estados Unidos y en Donald Trump.

El presidente y anfitrión no sólo estará presente en el MetLife Stadium en East Rutherford, en Nueva Jersey. Será el encargado de entregar la copa al capitán de la selección campeona, a menos de tres meses de las estratégicas elecciones de medio término del 3 de noviembre en su país.

Trump no quiere perder la oportunidad de figurar en el espectáculo deportivo más importante del planeta, aunque el efecto interno sea mucho menor en una sociedad donde el “soccer” no es siquiera el tercer deporte más popular.

Atrás, habrá quedado un campeonato cuanto menos polémico, más allá de cuestiones estrictamente deportivas, pero que en materia de seguridad salió indemne en medio de una guerra en Medio Oriente que se detuvo y se reanudó en plena competencia.

Después del partido, la pregunta que flotará en el ambiente será simple: ¿qué ganó y qué perdió Trump como anfitrión de la primera Copa del Mundo de 48 equipos? Tres analistas, dos de ellos desde Estados Unidos y otro desde Argentina, dieron a TN sus diferentes visiones sobre este punto.

Controles migratorios, presión a la FIFA y una selección que no lo ayudó lo suficiente

No fue una Copa normal. El hecho de que el principal anfitrión haya sido Trump, más allá de que también se jugó en Canadá y México, le agregó un condimento extra al torneo.

La polémica no empezó con el inicio, sino mucho antes cuando el presidente de la FIFA le entregó a Trump la medalla de la paz en diciembre de 2025, algo inédito y sorpresivo y que recibió un coro de cuestionamentos en el mundo entero.

Después, en los días previos, crecieron las críticas y protestas por controles migratorios estrictos y selectivos a selecciones asiáticas y africanas, y la expulsión de algunos miembros de delegaciones y hasta del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan. Incluso, el futbolista iraquí Aymen Hussein fue retenido e interrogado durante casi siete horas en el aeropuerto de Chicago.

Pero no fueron los únicos cuestionamientos. La selección iraní debió dormir siempre en México, a pesar de que sus partidos se jugaron en Estados Unidos. Debieron viajar y volver después del partido a su lugar de concentración en la ciudad fronteriza de Tijuana.

Además, en el frente interno, siguieron las protestas de organizaciones latinas por la persecución de migrantes sin papeles. Tres de ellos murieron en los últimos diez días en distintos operativos en rutas del país.

También los elevados precios de las entradas convirtieron a este Mundial en el más caro de la historia y presagiaban tribunas vacías. Sin embargo, fue todo lo contrario. Los estadios lucieron siempre repletos. La FIFA privilegió el negocio en su pacto con Trump y embolsó más de 11.000 millones de dólares, según el cálculo de especialistas. Fue, en cierta forma, un Mundial exclusivo.

Trump apostó a ganador con su selección, que tuvo un gran comienzo. Fiel a su estilo, presionó a la FIFA y a su socio Gianni Infantino y logró que dejaran sin efecto la suspensión de su figura, Folarin Balogun, expulsado en el partido de 16/avos de final ante Bosnia Herzegovina. Fue algo nunca visto y que marcará un antes y un después en la historia de los Mundiales.

Balogun jugó los octavos de final ante Estados Unidos, pero su selección cayó derrotada 4 a 1 frente a Bélgica. Trump necesitaba que el equipo avanzara para aprovechar políticamente el empuje del equipo. Su jugada no sirvió de nada.

Sin embargo, el analista Erick Fajardo, consultor en comunicación política y asesor del condado de Arlington (Virginia), cree que el presidente republicano salió como ganador de esta Copa.

El Mundial le sumó en todo sentido a Trump. No veo cómo le haya podido restar. Pese a las polémicas sobre Balogun y su intervención con Infantino, el evento en sí fue un escenario estratégico que fortaleció a Trump de tres maneras".

Primero, en términos de la organización, que la compartió con dos rivales geopolíticos, México y Canadá. Le reportó la percepción de haber tenido la mejor sede. Conclusión, una imagen de software muy importante".

Segundo, en términos de su proyecto geopolítico del escudo de las Américas, el desempeño de la Selección argentina y la presencia de su barra sirvieron para afianzar un vínculo humano entre las comunidades estadounidense y argentina, fuera de la cancha, y para gestionar la metáfora de una superioridad simbólica de sus aliados frente a sus enemigos. Conclusión, la percepción de la Argentina en Estados Unidos crece, y con ello también la percepción positiva de la alianza de Trump con Javier Milei".

Tercero, el fútbol mantuvo los ojos de los estadounidenses en el deporte durante un mes. Eso le retiró la presión a Trump del escenario geopolítico, de los resultados en Irán y de las tensiones con México. Mientras se juega el Mundial, Trump bombardea Irán. Es una guerra no declarada que la prensa podría haber usado para debilitarlo de cara a las elecciones de noviembre, pero que nadie mencionó porque al mundo no le interesa nada más que el fútbol".

Para Fajardo, “el Mundial le ofreció a Trump un escenario de Soft Power, una oportunidad de estrechar y fortalecer la percepción de su vínculo con Argentina y un escenario de dispersión de la atención pública en sus políticas, más polémicas, mientras resolvía tomar pasos drásticos para saldar sus conflictos geopolíticos”.

Pero no todos piensan igual.

El analista estadounidense Luis Alvarado, desde California, dijo que el Mundial no le ha dejado nada a Trump.

No ha tenido beneficio politico. Al contrario le ha dañado. Sus niveles de aprobación ya estaban muy bajos y bajaron con la polemica de Balagun”, indicó.

Además, para el especialista, el público estadounidense no acompañó la Copa del Mundo.

“Fuera de los latinos, la gente esta mas enfocada en la guerra con Irán, en la salud de Trump, en los problemas de la economia y lo que pasa en el Congreso. El Mundial tuvo cero beneficio para él”, sostuvo.

El analista internacional argentino Mauro Enbe coincidió: “No veo un alto impacto, honestamente”.

“Creo que tiene mucho más impacto por lo que pasa en Irán de cara a las elecciones (de medio término) que el Mundial. Incluso él mismo se embarró con el tema de Balogun y aún más con Irán”, indicó.

Pero hubo más. “También el tema de los jugadores de la selección iraní, el tema de las visas, el no dejarlos dormir en territorio estadounidense y todo eso le jugó en contra”, añadió.

Además, según el analista, el Mundial no repercutió tanto en el público estadounidense.

“No creo que le cambie demasiado. Al público estadounidense en general el fútbol no le importa mucho, salvo aquellos que fueron a ver la selección de Estados Unidos o los que son fanáticos de Messi, pero al fin y al cabo en Estados Unidos hay mercado para todo porque es una población que consume mucho y es muy grande, pero no sé si le cambió algo a nivel interno”, afirmó.

Para Enbe, “lo único positivo” fue en términos económicos, de consumo interno.

“Pero si él quería dar otra imagen de Estados Unidos, la gente terminó hablando del escándalo de Balogun, de cómo quedó eliminado Estados Unidos, jugando con Balogun contra Bélgica, y todo lo que pasó después”, sostuvo.

El analista concluyó: “En términos de imagen quedó bastante dañado, no tanto dentro de Estados Unidos, pero sí a nivel mundial”.

TEMAS Donald Trump