La Casa Rosada pretende acelerar las negociaciones con Washington para concretar un esquema de cooperación antes de las elecciones legislativas en ese país.
El Gobierno nacional intensifica las gestiones para conseguir apoyo de Estados Unidos que permita avanzar con la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que considera clave para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y la logística hacia la Antártida.
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Desde la Casa Rosada reconocen que las negociaciones aún no alcanzaron un acuerdo concreto, aunque buscan acelerar las conversaciones antes de las elecciones legislativas estadounidenses, ante la posibilidad de que un cambio en la composición del Congreso modifique el escenario político para la administración de Donald Trump.
La iniciativa permanece bajo la órbita del Ministerio de Defensa y contempla el desarrollo de una infraestructura destinada a mejorar las capacidades de la Armada Argentina, optimizar el apoyo a las campañas antárticas y reforzar la presencia del país en una zona considerada estratégica por su cercanía con las Islas Malvinas.
El Ejecutivo analiza un esquema de cooperación técnica y financiera con Estados Unidos, similar al implementado en otros proyectos de infraestructura. Según fuentes oficiales, la intención no es instalar una base militar estadounidense en territorio argentino, sino obtener asistencia, transferencia de conocimientos y eventualmente financiamiento para acelerar la ejecución de la obra.
El Gobierno sostiene que el proyecto también tiene un fuerte componente geopolítico, ya que busca consolidar a Ushuaia como un centro logístico de referencia para las operaciones antárticas y competir con otros puertos estratégicos de la región.
En ese contexto, la administración de Javier Milei profundizó durante los últimos meses la cooperación con Washington en materia de defensa y seguridad, mediante ejercicios militares conjuntos, acuerdos de asistencia, intercambio de equipamiento y otras iniciativas de colaboración bilateral.
No obstante, en la Casa Rosada admiten que aún no existe un convenio firmado ni un mecanismo de financiamiento definido para la base, por lo que las negociaciones continúan abiertas.
El Gobierno insiste en que la infraestructura será de control exclusivamente argentino, aunque reconoce que el proyecto podría generar debate político y parlamentario debido a la participación de un país extranjero en su desarrollo.
Mientras avanzan las conversaciones, el Ejecutivo también evalúa una nueva visita de Javier Milei a Estados Unidos durante el segundo semestre del año, con la expectativa de fortalecer el vínculo político con la administración de Donald Trump y avanzar en distintos proyectos estratégicos, entre ellos la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia.