Actriz, música y referente de estilo, la joven estrella gana terreno en la industria con una identidad propia y sin seguir reglas.
En una industria donde muchas carreras parecen moldeadas por estrategias y manuales, Odessa A’Zion emerge como una figura distinta. Actriz, música y cada vez más influyente en el mundo de la moda, la joven artista se posiciona como una de las nuevas caras de Hollywood que apuestan por la autenticidad por encima de lo convencional.
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Su salto a la fama llegó recientemente con su papel en Marty Supreme, y desde entonces no dejó de crecer: pasó por alfombras rojas de primer nivel como Cannes y la Met Gala, protagonizó campañas de moda y hasta se convirtió en tema de conversación en redes. Pero lejos de encajar en el molde típico de estrella emergente, A’Zion construye su camino a su manera.
Uno de los rasgos que más la distingue es su relación con la moda. No tiene estilista y se encarga personalmente de cada uno de sus looks, incluso en eventos de alto perfil. Su estilo, según ella misma reconoce, es difícil de definir: “cambia todo el tiempo”, influenciado por íconos del rock, películas clásicas y hasta por la gente de su entorno. “A veces quiero estar cómoda, otras salir de mi zona de confort. Creo que mi estética es eso: algo en constante cambio”, explica.
Odessa A'Zion
Esa libertad creativa la llevó a ser elegida como imagen de la nueva campaña de Crocs, centrada en el concepto de ser “Wonderfully Unordinary” (maravillosamente fuera de lo común). Una idea con la que se siente completamente identificada. “Cuanto más fuera de lo común seas, mejor. Lo ordinario no me interesa”, afirma sin rodeos.
Pero su búsqueda artística no se limita a la actuación o la moda. La música ocupa un lugar central en su vida, aunque desde un lugar más íntimo. “Es como mi diario”, dice. A diferencia de otros formatos, allí encuentra un espacio sin filtros, donde puede expresarse sin intervención externa. “Es lo más personal que hago”, resume.
A pesar de su creciente exposición, A’Zion mantiene un perfil poco convencional también en lo cotidiano. Amante de la ropa vintage y de los hallazgos inesperados, recuerda con entusiasmo sus primeras compras en tiendas de segunda mano, donde llegó a conseguir cámaras analógicas por apenas unos dólares. Esa mezcla de curiosidad, intuición y desapego por lo establecido define gran parte de su identidad.

En lo profesional, el presente es igual de dinámico. Tras finalizar el rodaje del thriller psicológico Fonda en Francia, se prepara para comenzar la segunda temporada de I Love LA, mientras proyecta lanzar nueva música en el corto plazo.
Sin embargo, más allá de los proyectos, hay algo que parece guiar cada uno de sus pasos: la decisión de no encajar. En un entorno donde la imagen suele ser calculada, Odessa A’Zion se destaca justamente por lo contrario: decir lo que piensa, vestirse como quiere y construir una carrera que, por ahora, no sigue ninguna fórmula.
Y quizás ahí radique su mayor atractivo.