El jefe de Gabinete se reunió con senadores oficialistas y aliados, pero constató que no hay consenso para avanzar con las reformas de zonas frías y política. La negociación con los gobernadores será determinante.
El debut de Diego Santilli como jefe de Gabinete en el Congreso dejó en evidencia las dificultades que enfrentará el Gobierno para impulsar su agenda legislativa. En su primera reunión con senadores de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques provinciales, el funcionario advirtió que dos de las iniciativas prioritarias del Ejecutivo carecen de los votos necesarios para ser aprobadas.
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Ante ese escenario, Santilli solicitó un plazo de 15 días para reorganizar la estrategia parlamentaria y abrir una ronda de negociaciones con los gobernadores, actores que aparecen como decisivos para destrabar los proyectos.
Según trascendió tras el encuentro, el jefe de Gabinete reconoció la necesidad de ganar tiempo para alcanzar acuerdos en torno a la modificación de la ley de zonas frías y la reforma política, dos iniciativas que hoy encuentran resistencias entre distintos sectores de la oposición dialoguista e incluso entre aliados del oficialismo.
Fuentes legislativas señalaron que los bloques radicales mantienen reparos respecto de la ley de zonas frías, mientras que varios gobernadores no acompañan la reforma electoral impulsada por la Casa Rosada. En ese contexto, estiman que el debate sobre el régimen de zonas frías difícilmente tenga una definición antes de septiembre.
Las dificultades para reunir consensos también impactaron en el cronograma del Senado. Aunque inicialmente algunos sectores del oficialismo evaluaban convocar a una sesión para el 8 de julio, esa posibilidad fue descartada.
Entre los motivos figuran la participación de legisladores tucumanos en los actos oficiales por el 9 de Julio, que contarán con la presencia del presidente Javier Milei, y el pedido de Santilli de extender los plazos de negociación.
De esta manera, la intención es realizar la próxima sesión el 16 de julio, una vez finalizada la etapa de conversaciones políticas.
En la Cámara de Diputados, mientras tanto, el panorama es más flexible. Todavía no existe un temario inmediato y el oficialismo considera que el tratamiento en comisión de los proyectos previstos permitirá cumplir con los tiempos solicitados por la Casa Rosada.
A esto se suma la cercanía del receso invernal del Congreso, previsto para después del 20 de julio, lo que reduce aún más la presión por acelerar el tratamiento de nuevas iniciativas legislativas. De no ingresar proyectos relevantes del Poder Ejecutivo o provenientes del Senado, la actividad parlamentaria podría disminuir considerablemente durante ese período.