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Opinión y Actualidad

Crítica de "Los últimos días de María Antonieta"

Canet y Laurent interpretan a la popular reina y a su esposo, Luis XVI, en el castillo del Temple, despojados ya de la corona, y conocedores de su final en la segunda película del italiano Gianluca Jodice.

Hoy 07:08

Por Roger Salvans
Para Fotogramas

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"Que coman bollos". Esta frase, probablemente apócrifa, ha perseguido a María Antonieta como símbolo de una aristocracia frívola y desconectada de la realidad. En su segundo largo, el italiano Gianluca Jodice desmonta esa imagen. Lo hace retratando los últimos meses del encierro de la reina y Luis XVI en el castillo del Temple, un momento histórico poco conocido en el que los vemos despojados de la corona, del protocolo y del poder para conocerlos como dos personas enfrentadas a la certeza de su final.

La apuesta resulta arriesgada y fascinante. Jodice compone una sucesión de estampas mortuorias de extraordinaria fuerza visual, un compendio de Sokurov y la pintura histórica, al tiempo que Canet y Laurent se entregan a una interpretación dolorosamente física en la que incluso el maquillaje del primero acaba funcionando: da la sensación de estar ante un hombre atrapado en un cuerpo que pertenece al pasado. La puesta en escena convierte la caída de la monarquía en una experiencia sensorial. Y ahí reside el mayor problema (¿peligro?) del film, porque en su intento de llegar a su intimidad, rehabilita a unos personajes históricos cuyas responsabilidades políticas quedan relegadas. La Revolución aparece reducida a una masa furiosa y amenazante, sucia y repulsiva. Siegfried Kracauer tendría mucho que decir sobre la obra de Jodice o la creciente fascinación por los relatos que transforman a los villanos en héroes, aunque estos nos inviten a contemplar el derrumbe de su mundo. ¿Y después de ellos? La lluvia.

Para amantes del cine histórico y revoluciones estéticas.