El entrenador argentino debió ser intervenido en una clínica de Santiago de Chile tras sufrir un infarto agudo de miocardio, una emergencia cardiovascular que requiere atención médica inmediata y tratamiento especializado.
La salud de Fernando Gago generó preocupación luego de que se conociera que padeció un infarto agudo de miocardio (IAM) mientras se encontraba en Chile, donde dirige a Universidad de Chile. Se trata de una de las formas más graves de enfermedad cardíaca y constituye una urgencia médica que exige una rápida intervención para reducir el daño sobre el corazón.
Un infarto agudo de miocardio ocurre cuando una de las arterias coronarias se obstruye, generalmente por la formación de un coágulo sobre una placa de grasa acumulada en sus paredes. Esta interrupción del flujo sanguíneo impide que el músculo cardíaco reciba oxígeno suficiente, lo que puede provocar lesiones permanentes si no se actúa con rapidez.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentra un intenso dolor o presión en el pecho que puede extenderse hacia el brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula, la espalda o el abdomen y mantenerse durante más de 20 minutos. Además, pueden aparecer dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, vómitos o mareos. En algunos pacientes, especialmente mujeres, adultos mayores o personas con diabetes, las manifestaciones pueden ser menos evidentes.
El diagnóstico suele realizarse mediante un electrocardiograma, acompañado por análisis de sangre que detectan la presencia de troponinas, proteínas que se liberan cuando existe daño en el músculo cardíaco. También pueden utilizarse estudios como el ecocardiograma para evaluar el funcionamiento del corazón y determinar el alcance de la lesión.
El tratamiento tiene como prioridad restablecer el flujo sanguíneo lo antes posible. En muchos casos se realiza una angioplastia de urgencia, procedimiento que permite abrir la arteria bloqueada mediante un catéter. Cuando esta opción no está disponible de inmediato, pueden administrarse medicamentos para disolver el coágulo antes de completar otros estudios o intervenciones.
Los especialistas destacan que, tras superar un episodio de estas características, resulta fundamental adoptar hábitos saludables para disminuir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares. Dejar de fumar, mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y el colesterol, realizar actividad física de manera regular y cumplir con el tratamiento indicado por los médicos son medidas clave para una adecuada recuperación y una mejor calidad de vida.