El ataque provocó graves daños en la catedral de la Dormición, ubicada en el histórico Monasterio de las Cuevas de Kiev, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Volodimir Zelensky acusó a Rusia de atacar deliberadamente el complejo religioso.
Una nueva ofensiva aérea de Rusia sobre Kiev dejó varios muertos y heridos, además de provocar un incendio en la histórica catedral de la Dormición, ubicada dentro del Monasterio de las Cuevas de Kiev, uno de los sitios religiosos más importantes de Ucrania.
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El fuego afectó parte de la cubierta del templo y causó importantes daños en una de sus fachadas. Más de diez dotaciones de bomberos trabajaron en el lugar para controlar las llamas y evitar que el incendio se propagara al resto del complejo.
El monasterio, fundado en el año 1051 y declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, es considerado un símbolo del cristianismo ortodoxo tanto para Ucrania como para Rusia. Su red de cuevas y catacumbas subterráneas, junto con su valor histórico y religioso, lo convierten en uno de los monumentos más emblemáticos de Europa del Este.
Tras el ataque, el presidente Volodimir Zelensky visitó el lugar y aseguró que las fuerzas rusas apuntaron deliberadamente contra el complejo religioso. “Es uno de los crímenes más graves de Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha”, afirmó el mandatario ucraniano.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso negó haber atacado el monasterio y sostuvo que el incendio fue provocado por la caída de un misil de defensa aérea ucraniano. La versión fue rechazada por las autoridades de Kiev, que anunciaron que exhibirán los restos de uno de los drones que impactó en la zona.
La Unesco también condenó el ataque y confirmó que la catedral sufrió daños tanto en su estructura exterior como en sectores internos. Además, ofreció colaboración técnica para evaluar el alcance de las afectaciones y planificar futuras tareas de restauración.
La catedral de la Dormición ya había sido destruida casi por completo durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruida entre 1999 y 2000. El nuevo ataque vuelve a poner en riesgo uno de los principales símbolos religiosos e históricos de Ucrania.