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Preocupación en la construcción: advierten que la actividad sigue estancada por la falta de obra pública

La construcción continúa así atravesando un escenario complejo, a la espera de señales que permitan reactivar tanto la inversión pública como la privada .

Hoy 15:43

Pese a algunos repuntes registrados en los últimos meses, los sectores de la industria y la construcción volvieron a mostrar indicadores negativos durante abril, reflejando que la recuperación económica aún no logra consolidarse. Así lo señaló Gerardo Fernández, referente de las PyMEs de la construcción, durante una entrevista brindada a Noticiero 7.

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El dirigente explicó que la crisis que atraviesa el sector no es reciente y remarcó que los datos surgen de estadísticas oficiales. “Desde noviembre de 2023, con la paralización de la obra pública nacional y el incumplimiento de contratos vigentes, la construcción sufrió una caída que superó el 47% promedio”, afirmó.

Fernández sostuvo que las leves mejoras registradas en algunos períodos no alcanzan para revertir la situación. “Hemos festejado subas del 2%, luego caídas del 1% o del 3%, pero en términos generales seguimos trabajando con niveles similares a los de hace tres años”, indicó.

A este escenario se suma la retracción de la inversión privada. Según explicó, el aumento de los costos en dólares y la falta de acceso al crédito desalientan a los inversores. “Hoy los números no cierran y nadie quiere asumir riesgos como en otras épocas”, señaló.

Sin embargo, el referente empresarial insistió en la importancia de comprender el verdadero alcance de la obra pública. “Cuando hablamos de infraestructura hablamos de agua potable, cloacas, educación, hospitales, centros de salud, rutas y energía. Son inversiones fundamentales para el desarrollo económico y social”, remarcó.

En ese sentido, cuestionó que el debate sobre la obra pública haya quedado reducido a consignas políticas. “Sin infraestructura no hay crecimiento económico. Es imposible atraer inversiones si no existen redes eléctricas adecuadas, caminos en condiciones o servicios básicos para acompañar el desarrollo productivo”, argumentó.

Fernández también destacó las diferencias entre las provincias respecto de su capacidad para sostener obras con recursos propios. Algunas jurisdicciones, explicó, lograron amortiguar el impacto gracias a una administración más ordenada, mientras que otras dependían en mayor medida de los fondos nacionales.

Respecto a las perspectivas futuras, se mostró moderadamente optimista. Aseguró que existe un diálogo permanente con gobernadores de distintas provincias y consideró que la necesidad de impulsar infraestructura terminará imponiéndose. “Los gobernadores conocen la realidad de sus territorios y saben que la inversión en infraestructura es clave para el desarrollo y la generación de oportunidades”, expresó.

Finalmente, hizo una distinción entre gasto e inversión pública. “Una red de agua, una ruta o una línea eléctrica son inversiones que quedan para las próximas generaciones. Es importante equilibrar las cuentas, pero dejar de invertir en sectores productivos tiene consecuencias que se sienten rápidamente”, concluyó.

La construcción continúa así atravesando un escenario complejo, a la espera de señales que permitan reactivar tanto la inversión pública como la privada y devolver dinamismo a una actividad considerada estratégica para el crecimiento del país.