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Cómo es por dentro el Museo San Francisco, uno de los espacios históricos más importantes de Santiago del Estero

Fundado en 1970, el Museo de Arte Sacro San Francisco resguarda reliquias centenarias, objetos vinculados a San Francisco Solano y piezas de enorme valor histórico y espiritual.

Hoy 19:20

Desde el exterior, su imponente arquitectura neogótica ya capta la atención de quienes transitan por la esquina de Avenida Roca y Avellaneda. Sin embargo, detrás de sus muros centenarios se esconde un patrimonio histórico y espiritual que pocos conocen en profundidad. El Museo de Arte Sacro San Francisco, fundado en 1970 por el padre Jorge Stipech, resguarda reliquias, esculturas y testimonios que narran siglos de historia, fe y cultura en Santiago del Estero.

Recorrer sus pasillos es adentrarse en un universo donde cada objeto guarda una historia. Allí conviven piezas traídas por los franciscanos que llegaron a estas tierras siglos atrás, documentos históricos y reliquias que representan una parte fundamental del legado religioso de la provincia.

El santo y el lobo que enseñó una lección de fraternidad

Uno de los primeros espacios que reciben al visitante es el patio del convento, donde se levanta una escultura de San Francisco de Asís junto al célebre lobo de Gubbio. La obra, realizada en piedra caliza e inaugurada en 2018, recrea uno de los relatos más conocidos de la tradición franciscana.

La guía del museo, Yanina Díaz, explicó que la historia cuenta cómo el santo logró amansar a un lobo que atemorizaba a una población italiana mediante la oración y el diálogo.

“San Francisco decide buscar al lobo en el bosque para amansarlo mediante la señal de la cruz y una oración. Él vuelve al pueblo con el lobo y les enseña a los pobladores que lo que necesitaba era cuidado y amor”, relató.

Reliquias que narran historias de fe

Al ingresar al museo, uno de los primeros elementos que llaman la atención son varios crucifijos recuperados por el padre Stipech. Todos comparten una particularidad: los brazos de Cristo están ausentes.

La explicación se remonta a antiguos rituales de renuncia a la fe católica, en los que quienes ingresaban a determinados cultos debían retirar la figura de Cristo de la cruz y romper sus brazos como símbolo de ruptura con sus creencias anteriores.

Más adelante aparece una de las piezas más impactantes del recorrido: una escultura de tamaño real de San Francisco de Asís, elaborada con materiales que buscan reproducir fielmente sus rasgos físicos.

La imagen posee ojos de vidrio, dientes de nácar y detalles anatómicos que le otorgan un notable realismo. Según explicó Díaz, la figura presenta al santo vestido con elementos lujosos, en contraste con el mensaje de pobreza y desapego material que predicó durante su vida.

La celda donde vivió San Francisco Solano

El punto más significativo del museo es, sin dudas, la denominada Celda Capilla de San Francisco Solano, considerada el corazón espiritual del complejo.

Se trata del espacio donde el santo residió durante su paso por Santiago del Estero. Aunque gran parte de la estructura debió ser reconstruida tras sufrir graves daños por antiguas inundaciones, todavía conserva elementos originales de enorme valor histórico.

Entre ellos se destacan un atril de madera fechado en 1590 y el cordón utilizado por el propio San Francisco Solano, cuyos tres nudos simbolizan los votos de obediencia, castidad y pobreza.

También se exhibe una singular casulla confeccionada por pueblos originarios mediante fibras de chaguar. La pieza fue elaborada especialmente para el religioso y constituye una muestra del vínculo que logró construir con las comunidades indígenas de la región.

Sin embargo, uno de los objetos que despierta mayor emoción entre los visitantes es una reliquia enviada desde Roma en 1970.

“Mandan un resto óseo de él, un pequeño fragmento de hueso que conservamos aquí. Para quienes creemos, es realmente un lugar santo”, expresó la guía.

Un libro que guarda emociones de todo el mundo

Otro de los rincones destacados es el libro de visitas, donde turistas, peregrinos e investigadores dejan sus impresiones tras recorrer el museo.

Para quienes trabajan diariamente en el lugar, esas páginas representan mucho más que un simple registro.

“Es hermoso ver que nos visita gente de lugares muy alejados y con culturas muy distintas. Después volvemos a leer los mensajes y encontramos agradecimientos por conservar la historia de este lugar”, comentó Díaz.

Un proyecto para preservar la historia

Actualmente, el complejo impulsa la iniciativa "Amigos de San Francisco", un programa destinado a recaudar fondos y sumar colaboradores para la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico y religioso.

La propuesta invita a particulares, empresas y comercios a colaborar mediante donaciones de dinero, materiales de construcción o insumos para tareas de restauración.

Además, durante este año se desarrollará un taller de restauración y conservación preventiva de piezas patrimoniales, con encuentros mensuales hasta noviembre. La capacitación comenzará los días 25 y 26 de junio.

El Museo San Francisco abre sus puertas con visitas guiadas de martes a sábados, de 9 a 12.30, ofreciendo a santiagueños y turistas la posibilidad de descubrir un espacio donde la historia, la fe y la identidad provincial permanecen vivas en cada rincón.