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La investigación incorporó una conversación que habría mantenido el principal acusado con Osvaldo Fassetta, hoy detenido por encubrimiento agravado. La fiscalía también analiza contradicciones en sus declaraciones y llamados anónimos recibidos por la familia de la víctima.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, incorporó una nueva evidencia que podría aportar datos sobre las horas previas al crimen. Se trata de un mensaje que Claudio Gabriel Barrelier, principal acusado en la causa, le habría enviado a Osvaldo Fassetta antes del hecho.
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Según consta en el expediente, la frase atribuida a Barrelier fue: “No aparezcas por casa esta noche, tengo algo”. El contenido de esa conversación es analizado por los investigadores, que intentan determinar su contexto y el alcance que pudo haber tenido dentro de la secuencia de acontecimientos que terminó con el asesinato de la adolescente.
La revelación se produjo mientras avanza la investigación sobre Fassetta, quien fue detenido e imputado por encubrimiento agravado. Para la fiscalía, existen distintos elementos que permiten sospechar que pudo haber realizado maniobras destinadas a obstaculizar el esclarecimiento del caso.

De acuerdo con la investigación, Fassetta residía en una habitación contigua a la vivienda donde ocurrió el crimen y mantenía una relación de amistad con Barrelier desde hacía aproximadamente ocho meses. Entre las principales sospechas aparecen contradicciones en sus declaraciones sobre sus movimientos durante la madrugada del hecho y explicaciones consideradas inconsistentes respecto de algunos elementos hallados en el lugar.
Los investigadores también pusieron bajo análisis su presencia junto a la madre de Agostina durante los primeros días de búsqueda y en distintas dependencias policiales. Una de las hipótesis es que esa cercanía pudo haber sido utilizada para intentar influir en el rumbo inicial de la investigación.
La detención de Fassetta fue ordenada pocas horas después de que prestara declaración y realizara manifestaciones públicas sobre la causa. La medida judicial se apoyó en testimonios recolectados durante la investigación, incluidos los aportados por familiares de la víctima.
Las sospechas de la familia sobre su comportamiento comenzaron incluso antes de que fuera detenido. Elizabeth, abuela de Agostina, recordó que el hombre participó de los rastrillajes durante las primeras horas de la búsqueda. “Estaba pendiente de todo lo que mi hija decía y hacía. De lo que nosotros hablábamos. No se le despegaba”, relató.
La mujer aseguró además que decidió mantener una conversación privada con él para conocer qué sabía sobre la desaparición de la adolescente, pero terminó con más dudas que certezas. “Me hablaba raro, cambiaba el tono de voz, estaba nervioso. Había algo que no me cerraba”, sostuvo.
Otro de los puntos que volvió a cobrar relevancia son los llamados anónimos que recibió la familia durante los días en que Agostina permanecía desaparecida. Según contó su abuela, en una de esas comunicaciones lograron reconocer la voz del interlocutor. “En una de esas llamadas dijo tres palabras y ahí lo reconocimos. Nos miramos con Melisa y enseguida se lo dijimos a la Policía”, afirmó.
La frase que más llamó la atención de los investigadores fue una expresión pronunciada durante una de esas comunicaciones: “Claudio me la pasó”. Si bien el episodio ya formaba parte del expediente, la reciente detención de Fassetta volvió a colocar esos llamados bajo la lupa y les otorgó una nueva importancia dentro de una causa que continúa sumando pruebas y detenidos.