Cobertura especial
Mundial 2026
La película de Jorge Alonso, adaptación del superventas de Alice Kellen, conoce al dedillo el mapa para alcanzar el corazón del público al que va dirigido y cuenta con unos carismáticos protagonistas.
Por Pablo Vázquez
Para Fotogramas
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Cada época cuenta con un género automáticamente despreciado por la crítica, y el cine juvenil siempre tiene las de perder. Es cierto que, en la coyuntura actual, lo adolescente se ha despojado de casi todo su humor en virtud de las adaptaciones de sagas superventas, dando lugar a una extraña especie de melodrama elevado, sin atisbo de autoría, pero con un tratamiento fidedigno de unas sensaciones cuya intensidad rima con la ebullición hormonal. Sumemos a ello dos intérpretes carismáticos –un sobrio Iglesias y una deslumbrante Corceiro– y una historia de duelo que encuentra en la confrontación del deseo sexual su camino de la suerte.
Lejos queda, eso sí, la astucia de John Hughes, Marisa Silver o Franco Zeffirelli (en la denostada 'Amor sin fin'). Pero, aunque despierte la condescendencia del adulto cascarrabias, la película de Alonso conoce al dedillo el mapa para alcanzar el corazón de su público y da sopas con ondas a sus primas hermanas 'Sigue mi voz' y 'Un año y un día', ambas de 2025.