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El gendarme argentino relató las condiciones de aislamiento que sufrió durante su cautiverio, denunció presiones para que admitiera delitos que niega haber cometido y reveló cómo intenta reconstruir su vida tras recuperar la libertad.
A poco más de tres meses de haber recuperado la libertad, el gendarme argentino Nahuel Gallo brindó una extensa entrevista en la que repasó los 448 días que permaneció detenido en Venezuela y describió las difíciles condiciones que atravesó durante su cautiverio. Gallo permaneció incomunicado durante gran parte de su encierro y aseguró que pasó 445 días sin poder comunicarse con su familia.
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Durante una conversación con el diario salteño El Tribuno, el efectivo sostuvo que desde el momento de su detención fue privado de todo contacto con el exterior. Según relató, en varias oportunidades recibió promesas de que podría hablar con sus familiares o mantener contacto con representantes diplomáticos, pero esas comunicaciones nunca se concretaron.
"Querían que admitiera algo que nunca ocurrió", afirmó al recordar los interrogatorios y las presiones que sufrió durante su permanencia en prisión. De acuerdo con su testimonio, las autoridades venezolanas intentaron vincularlo con supuestas actividades de espionaje debido a su condición de integrante de la Gendarmería Nacional. Gallo fue detenido en diciembre de 2024 cuando intentaba ingresar a Venezuela para visitar a su familia y posteriormente fue acusado de espionaje y terrorismo, cargos que siempre rechazó.
El gendarme aseguró que nunca aceptó reconocer hechos que, según sostiene, jamás ocurrieron. También recordó los interrogatorios vinculados a contactos y datos almacenados en su teléfono celular, información relacionada con su actividad profesional dentro de la fuerza de seguridad.
Al describir su vida en prisión, explicó que durante los primeros meses permaneció prácticamente encerrado las 24 horas en una celda de reducidas dimensiones. Para sobrellevar el aislamiento, realizaba ejercicios físicos en espacios mínimos y buscaba distintas estrategias para combatir la ansiedad y el desgaste psicológico provocados por el encierro prolongado. En entrevistas anteriores también relató haber sufrido presiones psicológicas, amenazas y condiciones de detención extremadamente duras.
Uno de los aspectos que destacó fue la relación que construyó con otros detenidos extranjeros. Según contó, compartió cautiverio con personas de más de treinta nacionalidades distintas, con quienes generó vínculos de apoyo mutuo para afrontar la incertidumbre y la falta de información sobre sus respectivos casos.
Gallo sostuvo que la experiencia modificó profundamente su manera de ver la vida. En ese sentido, señaló que aprendió a valorar cuestiones cotidianas que antes daba por sentadas, especialmente la posibilidad de hablar con sus seres queridos. "Cuando uno pierde algo tan básico como comunicarse con su familia, recién comprende lo importante que es", reflexionó.
Durante los momentos más difíciles del encierro, los recuerdos de su provincia natal, Catamarca, se convirtieron en una fuente de fortaleza emocional. Evocaba especialmente los veranos compartidos con familiares y amigos en la localidad de Guayamba, imágenes que utilizaba para mantenerse enfocado y resistir el paso del tiempo.
Lejos de quedar atrapado en el pasado, el gendarme aseguró que busca transformar la experiencia en un nuevo proyecto de vida. Entre sus objetivos figura iniciar la carrera de Abogacía, una disciplina que, según explicó, adquirió un significado especial después de atravesar un proceso judicial que considera injusto.
Gallo recuperó la libertad en marzo de este año luego de permanecer 448 días detenido en Venezuela. Desde entonces, también se convirtió en una de las voces que reclaman por la situación de otros extranjeros que continúan privados de la libertad en ese país.