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El informe preliminar determinó que la adolescente intentó defenderse durante el ataque. El hallazgo de dos perfiles hemáticos distintos derivó en la detención de un hombre que residía en la casa del principal acusado.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas un elemento considerado clave por los investigadores. El informe preliminar de la autopsia practicada a los restos de la adolescente permitió recuperar dos rastros hemáticos diferentes debajo de sus uñas, una evidencia que reforzó la hipótesis de que la víctima intentó defenderse durante el ataque y que podría haber intervenido más de una persona.
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Pese al avanzado estado de descomposición de los restos, hallados una semana después del crimen, los especialistas lograron obtener material biológico que ahora será sometido a estudios genéticos para determinar su procedencia.
A partir de este hallazgo, el fiscal Raúl Garzón ordenó la detención de Osvaldo Fassetta, quien alquilaba una habitación en la vivienda de Claudio Barrelier, señalado como principal sospechoso del femicidio.
Según trascendió, los investigadores detectaron numerosas contradicciones entre las distintas declaraciones brindadas por Fassetta ante la Justicia y las explicaciones que ofreció públicamente en entrevistas televisivas. Para la fiscalía, sus versiones inconsistentes despertaron sospechas sobre su posible participación o conocimiento de los hechos.
La clave del ADN
El resultado de los estudios genéticos será determinante para el futuro procesal del detenido. Si uno de los perfiles hallados bajo las uñas de Agostina coincide con el ADN de Fassetta, la Justicia podría imputarlo como partícipe necesario del femicidio, una figura que contempla penas similares a las previstas para el autor material del crimen.
Los investigadores consideran que la evidencia científica obtenida durante la autopsia podría modificar significativamente el rumbo de la causa y ampliar el número de personas involucradas en el ataque.
Las sospechas sobre el inquilino
Fassetta residía desde hacía pocas semanas en la casa de Barrelier, ubicada en el barrio Cofico de la ciudad de Córdoba. Sin embargo, abandonó el inmueble de manera repentina el 24 de mayo, cuando la desaparición de Agostina ya era de conocimiento público.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, el hombre intentó sostener una coartada vinculada a los movimientos de Barrelier durante las horas previas al crimen. No obstante, diversos testimonios y elementos incorporados al expediente pusieron en duda esa versión.
La fiscalía también analiza una serie de conductas que podrían haber tenido como finalidad desviar la atención de los investigadores y dificultar la búsqueda de la adolescente. Entre ellas, se menciona su participación en recorridos junto a la madre de Agostina durante las primeras horas posteriores a la desaparición y su presencia al momento de radicar la denuncia policial.
Mientras avanzan los peritajes genéticos, la causa continúa bajo estricta reserva y los investigadores esperan que los resultados de ADN permitan establecer con mayor precisión qué ocurrió durante las horas en que Agostina fue atacada y asesinada.