Extraordinaria cinta en la que Kane Parsons traslada al cine su antología de YouTube, unos vídeos muy perturbadores inspirados en el 'creepypasta', historias que nace y se viralizan en internet, protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Lukita Maxwell.
Por Desirée de Fez
Para Fotogramas
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
Cero dudas de que, hoy en día, los planteamientos más ambiciosos, las ideas más sofisticadas (y abundantes), las narrativas más extrañas y el uso menos previsible de las referencias están en el cine de terror. Con el mérito añadido de que lo insólito, imprevisible y raro de esas películas tienen una dimensión pop alucinante. Son películas que conectan con el público.
Hay dos ejemplos recientes claros, 'Sinners' (2025) y 'Weapons' (2025). A ellas se suma ahora la extraordinaria 'Backrooms', traslación al cine de una antología de YouTube creada por Kane Parsons. Se trata de unos vídeos muy perturbadores inspirados en el 'creepypasta' (historia de terror que nace y se viraliza en internet) de los 'Backrooms', que afirma la existencia de un laberinto liminal e inhóspito de oficinas vacías. Un escenario de pesadilla en el que la definición de los espacios y la dimensión de los objetos responden a una aleatoriedad aterradora.
Acompañado de dos figuras clave del terror, James Wan y Osgood Perkins, en calidad de productores, Parsons traslada con maestría al cine el misterio, el terror, la lógica desquiciada y las estéticas de sus vídeos, todos disponibles en YouTube. El resultado es un cruce magistral de terror y ciencia ficción. 'Backrooms' sorprende por muchas razones. Por su solidez conceptual y la capacidad de Parsons para convertir la idea aislada y lo sensorial de su serie de internet en una historia consistente. Por la genialidad con la que relaciona los espacios físicos y mentales (en este sentido, quizá sea la primera película que aporta variaciones significativas a lo propuesto en esa dirección por David Lynch y Charlie Kaufman). Por su apabullante diseño de producción y la fluidez de la cámara, generadores de una auténtica experiencia inmersiva. Por la naturalidad con la que cruza el lenguaje cinematográfico y el de internet. Y, sobre todo, porque da realmente miedo. Parsons, que acaba de cumplir 21 años (tenía 17 cuando su serie 'Backrooms' se hizo popular), ha decodificado el cine de terror y ha encontrado nuevos mecanismos para generar situaciones genuinamente escalofriantes.