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Emma Corrin, de Lady Di a villana de Marvel: identidad, fama y nuevos desafíos en una carrera en constante transformación

La estrella de The Crown hace historia como la primera persona no binaria en protagonizar la portada Power of Women de Variety, mientras se prepara para liderar la nueva adaptación de Orgullo y prejuicio y deja atrás los dramas de época para explorar nuevos registros.

Hoy 08:07

A los 30 años, Emma Corrin atraviesa uno de los momentos más interesantes de su carrera. Tras saltar a la fama mundial interpretando a la princesa Diana en The Crown, el actor británico no solo diversificó sus papeles —incluyendo un giro como villano en Marvel—, sino que también se convirtió en la primera persona no binaria en protagonizar la portada Power of Women de Variety.

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Sin embargo, aceptar ese reconocimiento no fue inmediato. “Fue algo aterrador cuando llegó la propuesta”, admitió Corrin, reflexionando sobre el peso de las etiquetas. “Es una cuestión de etiquetas, ¿no? No significan nada, pero también lo significan, y es confuso”, explicó.

Aun así, el orgullo terminó imponiéndose: “Es increíblemente importante que hoy más que nunca podamos celebrarnos entre todos, sin importar cómo nos identifiquemos. Y eso es jodidamente genial”, afirmó.

El ascenso de Corrin coincidió con un proceso personal profundo. En 2021 se declaró queer públicamente y, con el tiempo, adoptó los pronombres they/them. Hoy habla con franqueza sobre su identidad, aunque reconoce que sigue siendo un equilibrio delicado: “Quiero compartir y representar, pero también preservar una parte privada de mí”.

Esa relación ambivalente con la exposición pública tiene ecos en el personaje que los llevó a la fama. Su interpretación de Diana —que le valió un Globo de Oro y un Critics’ Choice Award— fue tan intensa como transformadora. “Amé interpretarla. No creo que roles así aparezcan muy seguido”, recordó.

Pero si encarnar a una figura tan icónica fue desafiante, sus pasos siguientes no lo fueron menos. Tras varios dramas de época, Corrin decidió romper el molde al sumarse a Marvel como Cassandra Nova en Deadpool & Wolverine, compartiendo pantalla con Ryan Reynolds y Hugh Jackman.

El salto fue impactante: “Sentía que estaba en un parque temático todo el tiempo. Pensaba: esto no puede ser real”, confesó. Sin embargo, el ambiente de trabajo ayudó a bajar la presión: “Lo hicieron sentir como un juego, no como algo aterrador”.

Ahora, su próximo gran desafío vuelve a un terreno conocido, pero con nuevas exigencias: será Elizabeth Bennet en la esperada serie de Orgullo y prejuicio para Netflix. Y aunque se declara fan de Jane Austen, reconoce el peso de la expectativa: “Me intimida porque la gente inevitablemente compara, pero también estoy muy emocionado/a”.

Más allá de los proyectos, la exposición mediática ha sido uno de los aspectos más difíciles de gestionar. Tras recibir una ola de comentarios de odio en redes sociales, Corrin llegó a desactivar su cuenta de Instagram durante un año. Hoy regresó, pero con límites claros: comentarios desactivados y una relación más distante con la plataforma.

“El mundo no siempre está preparado para escuchar ciertas cosas, y eso fue un despertar bastante duro”, reflexionó.

Con una carrera que va del teatro independiente a las superproducciones, y con nuevos proyectos en camino —incluido un film de terror de A24—, Corrin tiene claro su objetivo: seguir explorando.

“Quiero encontrar cosas que no haya hecho antes. Ya no quiero más miradas largas y dramáticas. Quiero ritmo, intensidad, riesgo”, aseguró.

Entre el reconocimiento, la búsqueda personal y los desafíos profesionales, Emma Corrin se consolida como una de las figuras más versátiles y auténticas de su generación, capaz de reinventarse sin perder de vista quién es —tanto dentro como fuera de la pantalla.