La autopsia, los rastrillajes, las pericias en la casa de Cofico y el análisis del rol de Claudio Barrelier marcarán una etapa decisiva de la causa. Los investigadores buscan determinar cómo ocurrió el crimen, cuál fue el móvil y si hubo más personas involucradas.
La investigación por el crimen de Agostina Vega ingresó en una etapa determinante luego de que la Justicia confirmara que los restos hallados en Ampliación Ferreyra corresponden en un 98% a la adolescente desaparecida. A partir de ahora, el trabajo de fiscales, peritos y policías estará enfocado en responder los interrogantes que aún rodean el caso y en reunir las pruebas necesarias para sostener la acusación judicial.
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Uno de los puntos más importantes será la realización de la autopsia y de estudios forenses complementarios. Aunque el fiscal Raúl Garzón sostuvo que la muerte habría ocurrido durante la misma noche de la desaparición o en las primeras horas del domingo, la determinación científica de la data de muerte requerirá análisis más profundos que podrían extenderse durante varios días.
Los especialistas también deberán establecer la causa exacta del fallecimiento, el mecanismo utilizado para cometer el crimen y otros detalles fundamentales para reconstruir lo ocurrido. Esos informes serán claves para definir la futura acusación y para conocer con precisión cómo fueron las últimas horas de la adolescente.
En paralelo, continuará el trabajo pericial en la vivienda de calle Del Campillo, en barrio Cofico, donde los investigadores consideran que se produjo el homicidio. Allí se realizaron múltiples procedimientos y se levantaron muestras que ahora deberán ser analizadas en laboratorios especializados.
Según trascendió, durante las inspecciones se detectaron rastros de interés para la causa mediante reactivos químicos utilizados para localizar evidencias biológicas. Además, los investigadores analizan la posibilidad de que algunos sectores de la vivienda hayan sido limpiados con lavandina para intentar eliminar pruebas.
La distribución interna de la propiedad también forma parte de la investigación. Durante la conferencia de prensa, Garzón explicó que algunos ambientes se encuentran alejados entre sí, un aspecto que podría resultar relevante para determinar qué ocurrió dentro de la casa y si otras personas pudieron advertir movimientos sospechosos.
Los rastrillajes en Ampliación Ferreyra tampoco finalizaron. Fuentes vinculadas a la causa indicaron que los operativos continuarán en los próximos días con el objetivo de localizar nuevos elementos probatorios y recuperar cualquier resto o evidencia que permita completar la reconstrucción de los hechos.
La llegada de los investigadores a ese sector fue posible gracias al análisis de cámaras de seguridad, recorridos vehiculares y datos de geolocalización. Esos elementos permitieron vincular al Ford Ka negro incorporado al expediente con la zona donde finalmente se produjo el hallazgo.
Otro de los focos estará puesto en la situación procesal de Claudio Barrelier, el único detenido hasta el momento. Tras el hallazgo de los restos, el fiscal deberá avanzar con una nueva imputación que sería considerablemente más grave que la que regía durante la búsqueda de la adolescente.
Todo indica que la acusación podría encaminarse hacia una figura de homicidio agravado, delito que contempla la pena de prisión perpetua. Además, los investigadores intentarán determinar cuál será la postura defensiva del acusado frente a la acumulación de pruebas reunidas durante las últimas semanas.
Más allá de las evidencias ya incorporadas al expediente, una de las grandes incógnitas sigue siendo el móvil del crimen. El propio fiscal reconoció que todavía no existe una conclusión definitiva sobre qué motivó el asesinato de la adolescente y que ese aspecto será clave para comprender la secuencia completa de los hechos.
La investigación también buscará establecer si existieron terceras personas involucradas. Los investigadores analizan distintas hipótesis que van desde una posible participación directa hasta eventuales colaboraciones posteriores para ocultar evidencias o trasladar restos.
En medio de la conmoción por el caso, también volvieron a quedar bajo la lupa antecedentes judiciales de Barrelier. Uno de ellos es una causa iniciada el año pasado por presunta privación ilegítima de la libertad, luego de que una joven denunciara haber escapado de una vivienda donde, según afirmó, estaba retenida contra su voluntad.
Ese expediente derivó en una detención y una imputación impulsada por el fiscal Iván Rodríguez, aunque posteriormente el acusado recuperó la libertad. Ahora, distintos sectores comenzaron a cuestionar el desarrollo de aquella investigación y a preguntarse si existieron señales previas que pudieron haber anticipado un desenlace trágico.
La situación laboral del detenido también generó polémica. Barrelier se desempeña como empleado de la Municipalidad de Córdoba y, según trascendió, había iniciado trámites para ingresar a planta permanente. Además, surgieron interrogantes sobre la presentación de certificados de antecedentes penales y los controles administrativos realizados durante los últimos años.
Mientras tanto, la causa continúa avanzando contrarreloj. Con la búsqueda ya convertida definitivamente en una investigación por homicidio, el desafío para los investigadores será reconstruir cada movimiento, esclarecer el móvil del crimen y determinar si el único detenido actuó solo o contó con ayuda para concretar y ocultar uno de los casos que más conmoción generó en Córdoba durante las últimas semanas.