El pontífice recibió en Castel Gandolfo a directivos de la histórica marca italiana y conoció de cerca el nuevo modelo “Luce”, valuado en más de 640 mil dólares.
El papa León XIV protagonizó este martes una escena inesperada al sentarse al volante del primer automóvil totalmente eléctrico de Ferrari durante una presentación privada realizada en los jardines de su residencia de descanso en Castel Gandolfo.
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El sumo pontífice recibió al presidente de la compañía, John Elkann, al consejero delegado Benedetto Vigna y a otros directivos de la automotriz italiana, quienes le presentaron oficialmente el nuevo modelo denominado “Ferrari Luce”.
Durante el encuentro, León XIV observó el vehículo de cerca, abrió sus puertas, consultó detalles sobre su velocidad y finalmente se sentó en el asiento del conductor. En el video que rápidamente comenzó a circular en redes sociales, se lo ve colocándose los anteojos mientras analiza cada detalle del deportivo.
Como parte de la visita, Elkann también le obsequió al pontífice el volante del vehículo y calificó el encuentro como un “inmenso honor”, además de destacar el valor simbólico de la reunión para el futuro de los trabajadores de la empresa.
El “Luce”, cuyo nombre significa “luz” en italiano, fue presentado oficialmente esta semana y representa el primer modelo 100% eléctrico en la historia de Ferrari. El vehículo alcanza una velocidad superior a los 310 kilómetros por hora, acelera de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y posee una autonomía de más de 530 kilómetros.
El nuevo deportivo, que tendrá un valor cercano a los 640 mil dólares y llegará al mercado a fines de 2026, también se convirtió en el modelo más pesado fabricado por la marca italiana y en uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía en plena transición hacia la movilidad eléctrica.