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¿El agua con gas ayuda a bajar de peso? Qué dice la ciencia sobre su verdadero efecto

Un análisis científico puso bajo la lupa el impacto del agua con gas en el organismo y concluyó que puede colaborar de manera indirecta en el descenso de peso, aunque no existen pruebas de que adelgace por sí sola.

Hoy 09:02

El agua con gas suele aparecer entre las recomendaciones de quienes buscan dejar las gaseosas azucaradas o mejorar hábitos alimenticios. Pero, ¿realmente ayuda a bajar de peso? La ciencia aporta algunas respuestas, aunque lejos de los efectos “milagrosos” que muchas veces circulan en redes sociales.

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Según un análisis publicado en la revista científica BMJ Nutrition, Prevention & Health, el agua con gas podría colaborar indirectamente con el descenso de peso, principalmente cuando reemplaza bebidas con azúcar, alcohol o jugos con alto contenido calórico.

El estudio, realizado por el investigador japonés Akira Takahashi, analizó cómo actúa el dióxido de carbono (CO₂) en el cuerpo tras consumir bebidas carbonatadas.

La investigación planteó que el CO₂ absorbido en el estómago podría estimular procesos metabólicos relacionados con el uso de glucosa en la sangre. Sin embargo, los propios autores aclararon que ese efecto sería mínimo y que no alcanza para generar una pérdida de peso significativa.

En otras palabras, el agua con gas no “quema grasa” ni acelera el metabolismo de manera relevante por sí sola.

Los especialistas remarcan que el principal beneficio aparece cuando se utiliza como reemplazo de bebidas azucaradas. Por ejemplo, cambiar una gaseosa diaria por agua con gas sin calorías puede reducir el consumo energético total y ayudar dentro de un plan general de alimentación saludable.

Otro de los puntos analizados fue la sensación de saciedad. Algunos estudios experimentales detectaron que el agua con gas puede generar mayor sensación de plenitud debido a la distensión del estómago.

Ese efecto podría ayudar a algunas personas a controlar el apetito, aunque los investigadores aclaran que no ocurre igual en todos los casos y que todavía no existe evidencia sólida sobre un impacto sostenido en el peso corporal.

Incluso, otras investigaciones plantearon hipótesis opuestas, sugiriendo que ciertas bebidas carbonatadas podrían estimular hormonas vinculadas al apetito. Por eso, los expertos recomiendan evitar conclusiones absolutas.

Desde organismos y publicaciones médicas internacionales, como Harvard Health Publishing, coinciden en que el agua con gas puede ser una alternativa útil para hidratarse y abandonar bebidas con azúcar, aunque no debe considerarse una herramienta principal para adelgazar.

Además, los especialistas advierten que no todas las personas toleran igual este tipo de bebidas. En algunos casos pueden provocar distensión abdominal, gases, eructos o agravar cuadros de reflujo gastroesofágico y trastornos digestivos.

Por ese motivo, recomiendan moderar el consumo y prestar atención a la respuesta del cuerpo. También sugieren revisar las etiquetas, ya que algunas aguas con gas contienen sodio agregado.

Los expertos diferencian además el agua con gas natural de las gaseosas “light” o aguas saborizadas, que pueden incluir edulcorantes, ácidos y otros aditivos con efectos distintos sobre el organismo.

En conclusión, la evidencia científica actual indica que el agua con gas puede ser una herramienta útil dentro de hábitos saludables, especialmente para reducir el consumo de bebidas azucaradas, pero no existen pruebas de que genere pérdida de peso de manera directa o automática.