Mientras el Xeneize se juega la clasificación en la Copa Libertadores, la dirigencia ya analiza refuerzos para el segundo semestre y el chileno surge como una alternativa para el sector derecho.
Aunque Boca Juniors tiene la cabeza puesta en el decisivo compromiso frente a Universidad Católica por la Copa Libertadores 2026, en las oficinas de Brandsen 805 ya comenzaron a planificar el próximo mercado de pases. Con la intención de reforzar el plantel para afrontar los octavos de final y el resto de la temporada, uno de los nombres que volvió a sonar es el de Felipe Loyola.
El futbolista chileno de 25 años interesa desde hace tiempo en el Xeneize y nuevamente aparece como una opción concreta ante las dificultades para avanzar por Nahitan Nández. Actualmente, Loyola pertenece al Pisa de Italia, aunque su presente cambió notablemente en los últimos meses tras el descenso del club a la Serie B.
El ex jugador de Independiente perdió terreno en el conjunto italiano y apenas disputó diez partidos en lo que va del año. Esa situación despertó nuevamente el interés de Boca, que lo considera una alternativa interesante por sus características y versatilidad dentro del campo de juego.
En el cuerpo técnico valoran especialmente que pueda desempeñarse tanto como lateral derecho como volante interno por ese sector, aunque su posición natural es la de mediocampista. Esa doble función seduce puertas adentro porque Boca busca reforzar una zona sensible del equipo y, además, contempla la posibilidad de una salida de Milton Delgado en el próximo mercado.
El juvenil viene siendo seguido de cerca por varios clubes europeos y en el club no descartan que llegue una oferta importante en las próximas semanas. Ante ese escenario, la dirigencia ya empezó a analizar variantes para no quedar debilitada en el mediocampo y Loyola aparece bien posicionado.
Sin embargo, la operación no sería sencilla. El chileno había llegado a Pisa cedido desde Independiente hasta el 30 de junio, pero tras cumplir una serie de objetivos establecidos en el contrato se activó automáticamente la obligación de compra. El club italiano adquirió el 70% del pase por siete millones de euros brutos y además mantiene una opción para quedarse con el 30% restante.
De esta manera, Loyola quedó vinculado a Pisa hasta junio de 2030, por lo que cualquier intento de Boca debería pensarse, en principio, mediante un préstamo con opción de compra más que a través de una transferencia definitiva.
Por ahora, toda la atención en el mundo Boca está puesta en el duelo copero frente a Universidad Católica. Pero mientras el equipo se juega gran parte del semestre dentro de la cancha, la dirigencia ya empezó a mover piezas pensando en reforzar el plantel para la segunda mitad del año.