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En Mailín, el cardenal Bokalic lamentó “la falta de trabajo y la incertidumbre de los jóvenes”

El arzobispo de Santiago del Estero presidió la misa central del Señor de los Milagros ante una multitud de fieles y dejó un mensaje atravesado por la realidad social.

Hoy 12:00

Ante una multitud de fieles reunidos en la histórica villa, el Arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, presidió la misa central de la Fiesta Grande en honor al Señor de los Milagros de Mailín y brindó una homilía marcada por un fuerte mensaje de fe, esperanza y cercanía con las dificultades del pueblo.

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Pueblo fiel de Mailín, peregrinos que hoy llevan mochilas muy pesadas”, expresó al comenzar su mensaje frente a los miles de devotos que llegaron desde distintos puntos de Santiago del Estero y del país.

Bokalic remarcó que la celebración reúne a la comunidad “como pueblo de fe” frente a la cruz, a la que definió como símbolo de esperanza para quienes se acercan al santuario con promesas, agradecimientos y pedidos.

Vicente Bokalic Vicente Bokalic

En su homilía, también destacó que este año la festividad se comparte con la presencia de la Virgen de Huachana, a quien mencionó como la patrona del monte santiagueño.

Al referirse al Evangelio del día de la Ascensión, el Primado de la Argentina llamó a dar testimonio de la fe y valoró la espiritualidad popular del pueblo santiagueño.

La fe de nuestro pueblo es muy hermosa y sabemos caminar porque somos un pueblo peregrino”, sostuvo.

En ese sentido, vinculó la peregrinación con las cruces cotidianas que atraviesan muchas familias. Habló de la soledad, la falta de trabajo, la incertidumbre de los jóvenes y la lucha de los trabajadores de nuestra patria.

Caminamos juntos con quienes llevan cruces como las nuestras”, expresó durante la celebración.

Bokalic señaló que, aun en medio de esas dificultades, los fieles no caminan solos, porque la fe sostiene y acompaña. “Él nos acompaña”, afirmó ante la multitud reunida en Mailín.

La misa central fue el momento más importante de una jornada atravesada por la devoción, la emoción y el reencuentro, con miles de peregrinos que llegaron a la villa para renovar su fe ante el “Forastero”, como llaman cariñosamente al Señor de los Milagros.