El colapso parcial del sistema eléctrico dejó sin luz a gran parte del país y profundizó el malestar social. El Gobierno reconoció que no existen soluciones inmediatas.
Cuba atraviesa una de las crisis energéticas más severas de los últimos años luego de que este jueves se registrara un nuevo colapso parcial del sistema eléctrico nacional, que dejó sin suministro a varias provincias del oriente de la isla.
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La Unión Eléctrica (UNE) confirmó la caída del Sistema Electroenergético Nacional en provincias que van desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo. Aunque algunos servicios esenciales comenzaron a recuperar la electricidad con el correr de las horas, ciudades como Santiago de Cuba permanecían prácticamente a oscuras.
Para el horario de mayor consumo, las autoridades proyectaron un déficit energético que afectaría a cerca del 70% del país de manera simultánea. En La Habana, incluso, se registraron cortes de hasta 24 horas consecutivas.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió que los apagones en la capital cubana superan las 22 horas diarias y reconoció que, cuando el servicio vuelve, suele durar apenas unas pocas horas antes de nuevos cortes prolongados.
La situación provocó protestas en distintos barrios de La Habana y también en Santiago de Cuba. Vecinos realizaron cacerolazos, quemaron contenedores y se concentraron frente a edificios públicos para reclamar soluciones ante el deterioro de las condiciones de vida.
El Gobierno cubano atribuye la crisis a la escasez de combustible y al impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Según las autoridades, el país agotó sus reservas de fueloil y diésel, fundamentales para alimentar gran parte del sistema de generación eléctrica.
Además de la falta de combustible, el deterioro de las centrales termoeléctricas y la caída en las importaciones de petróleo agravaron el panorama. Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios para cubrir la demanda energética, pero actualmente produce menos de la mitad.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó a Washington de “asfixiar” a la isla mediante un “bloqueo energético”, mientras que desde Estados Unidos sostienen que las sanciones buscan presionar por reformas políticas y económicas.
Especialistas estiman que Cuba necesitaría inversiones millonarias para recuperar el sistema eléctrico. Mientras tanto, el Gobierno reconoció que no existen soluciones a corto plazo y apuesta a ampliar el uso de energías renovables en los próximos años.