La Academia se impuso por 1 a 0 ante el Pincha en La Plata por los octavos de final.
Racing Club llegó a La Plata con el panorama más complicado de todo el ciclo de Gustavo Costas. Golpeado por la derrota en Brasil que lo dejó al borde de la eliminación en la Copa Sudamericana, envuelto en una fuerte crisis futbolística y con un clima caliente en Avellaneda, el equipo parecía tener todas las de perder frente a Estudiantes.
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El Pincha aparecía como favorito por todos lados. Había terminado primero en su zona, acumulaba cuatro triunfos consecutivos ante Racing y además venía de ganarle la final del Clausura 2025. Sin embargo, cuando más contra las cuerdas estaba, la Academia sacó carácter y consiguió un triunfazo que cambió el ánimo por completo.
El partido se jugó como quiso Racing Club. Con orden táctico, concentración y mucha entrega, el equipo de Costas logró sostenerse firme en uno de los escenarios más difíciles del fútbol argentino. Aunque el desarrollo fue parejo y cualquiera pudo haberse quedado con la clasificación, Racing nunca perdió la compostura y esperó su momento.
Ese instante llegó cuando faltaba apenas un minuto para empezar a pensar en el alargue. Tras un córner ejecutado de manera perfecta por Rojas, apareció Santiago Sosa por el segundo palo y metió un cabezazo salvador para marcar el 1-0 definitivo. El defensor, muy cuestionado junto al resto del plantel en las últimas semanas, terminó convirtiéndose en el héroe de una noche impensada para la Academia.
La suerte también estuvo del lado de Racing, algo que no venía ocurriendo durante este 2026. Estudiantes de La Plata tuvo chances muy claras para abrir el marcador: primero, Carrillo desperdició una ocasión increíble dentro del área chica, y más tarde a Cetré le anularon un golazo por una posición adelantada previa de Castro en el inicio de la jugada.
Más allá de la clasificación, el gran mérito de Racing Club fue la reacción en un contexto límite. Porque del equipo campeón de la Sudamericana queda cada vez menos, los refuerzos todavía no terminan de rendir y hasta figuras como Maravilla Martínez muestran un nivel por debajo de lo esperado. Aun así, el equipo encontró en el orden y la entrega una respuesta para seguir con vida.
Ahora, la Academia afrontará otro desafío de máxima exigencia. En cuartos de final deberá viajar a Rosario para enfrentarse a Rosario Central, otro rival fortísimo jugando en casa. El clásico de Avellaneda parecía posible, pero la eliminación de Independiente modificó todos los planes. Racing, cuando menos se esperaba, volvió a creer.