La película de Margherita Ferri, protagonizada por Samuele Carrino y Sara Sara Ciocca, ha sido un fenómeno en la taquilla italiana con más de un millón y medio de espectadores.
Por Juan Pando
Para Fotogramas
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El mayor acierto de la directora Margherita Ferri en esta historia terrible de acoso escolar es evitar el atajo fácil de limitarse a un calco de las películas americanas de pasillo de instituto. Incluso la canción que suena está en delicioso francés y no un socorrido tema en inglés, otro punto a favor. Se mantiene, eso sí, el esquema de amistad por supervivencia entre marginados, el protagonista y su amiga Sara, y su indisimulado deseo de ser aceptados en el grupo de los tan envidiados chicos más populares. Menos afortunada es la decisión de enfocar el drama con una luminosidad que resta eficacia a la tragedia verídica, que inspira el film, la de Andrea Spezzacatena, el primer caso conocido en Italia de muerte por esta causa.
Narrada con delicados movimientos de cámara, es la voz en off del propio chaval fallecido quien evoca lo que fueron su vida y emociones; un recurso que recuerda el tan discutido giro de tuerca de 'El crepúsculo de los dioses', de Billy Wilder. Una opción que acentúa esa sensación de nostalgia, de que cualquier tiempo pasado fue mejor, tan común en el cine italiano.
Para quienes prefieren los dramas tratados con sensibilidad.