El Xeneize afrontará una exigente seguidilla entre Copa Libertadores y Torneo Apertura, con escalas en Brasil, Santiago del Estero y Ecuador.
Luego de la goleada ante Defensa y Justicia que aseguró su clasificación a los playoffs del Torneo Apertura, Boca Juniors se prepara para atravesar una de las semanas más exigentes del semestre: en poco más de siete días recorrerá 14.804 kilómetros, con una agenda cargada entre Copa Libertadores y campeonato local.
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En ese recorrido aparece una parada en Santiago del Estero, donde el equipo de Claudio Úbeda visitará a Central Córdoba por la novena y última fecha de la fase regular del torneo local.
La travesía comenzará este lunes, cuando el plantel parta rumbo a Belo Horizonte para enfrentar a Cruzeiro por la Copa Libertadores.
Tras el entrenamiento matutino en Ezeiza, los jugadores almorzarán y luego viajarán al Aeropuerto Ministro Pistarini para tomar el vuelo de las 14.30, que cubrirá 2.191 kilómetros hasta territorio brasileño.
El equipo descansará en el Hotel Ouro Minas y el miércoles por la mañana realizará una práctica en el predio Cidade do Galo de Atlético Mineiro, antes de emprender el regreso a Buenos Aires.
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Luego llegará el turno del compromiso frente a Central Córdoba, que se jugaría el próximo sábado 2 de mayo en el estadio Único Madre de Ciudades, aunque todavía resta la confirmación oficial por parte de la Liga Profesional.
En Boca estiman que esa será la fecha más probable, teniendo en cuenta que ninguno de los dos equipos pelea por la clasificación: el Xeneize ya aseguró su pase a octavos y el Ferroviario quedó eliminado tras empatar con Lanús.

Para este viaje, el plantel recorrerá 956 kilómetros en un vuelo de menos de dos horas hacia Santiago del Estero.
Incluso, el cuerpo técnico analiza si realizará un entrenamiento allí el domingo por la mañana —una costumbre que volvió este año— o si regresará directamente a Buenos Aires pensando en el siguiente compromiso.
El cierre de la seguidilla será todavía más exigente: el viaje a Guayaquil, donde Boca enfrentará a Barcelona por la cuarta fecha de la fase de grupos de la Libertadores.
Ese trayecto implica otros 4.255 kilómetros, y el partido se jugará el martes 5 de mayo desde las 21.00.
Como ocurrió con el viaje a Brasil, el equipo viajará el lunes previo, pasará la noche allí y regresará recién el miércoles por la tarde.
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Contando ida y vuelta, y sin sumar los traslados internos dentro de cada ciudad, el equipo recorrerá 14.804 kilómetros en apenas una semana.
Será una nueva prueba para un plantel que llega en gran forma: acumula 14 partidos sin perder, comenzó la Copa Libertadores con dos triunfos, ganó el Superclásico y ya aseguró su lugar en los octavos del Apertura.
Después de esta exigente gira, además, Boca podría tener una seguidilla más favorable: jugaría los octavos de final en La Bombonera y también tiene muchas chances de disputar allí los cuartos.
A eso se suman las últimas dos fechas de la Libertadores como local: el 19 de mayo frente a Cruzeiro y el 28 ante Universidad Católica.
Pero antes, el Xeneize deberá superar una verdadera maratón de viajes con escala obligada en Santiago del Estero.