La reapertura del Estrecho de Ormuz y avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán impulsó a los mercados, generaron una fuerte caída del petróleo y movimientos mixtos en activos globales y regionales.
Por Pedro Chavez Atia (*) para Diario Panorama
La semana cerró con un cambio relevante en el frente internacional. La situación en Medio Oriente mostró una clara desescalada, impulsada por señales más concretas de avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
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El punto central fue la decisión de Irán de reabrir el Estrecho de Ormuz al tránsito marítimo comercial. Según lo comunicado por su ministro de Asuntos Exteriores, el paso de buques quedó completamente habilitado durante el período restante del alto el fuego, en línea con lo acordado en la región. Este movimiento redujo de forma directa uno de los principales focos de tensión sobre el comercio global.
En paralelo, desde Estados Unidos se dejó entrever que un acuerdo podría estar próximo. Incluso se mencionó la posibilidad de que Irán haya aceptado suspender su programa nuclear, aunque esto no fue confirmado oficialmente por Teherán. Más allá de esa falta de validación, el mercado interpretó estas señales como un giro hacia una posible solución más amplia del conflicto.
El impacto fue inmediato y contundente en el mercado energético. El petróleo registró una fuerte corrección ante la menor percepción de riesgo. El WTI cayó 10,8% hasta los US$84 por barril, mientras que el Brent retrocedió 9,0% hasta los US$90. El movimiento reflejó un ajuste rápido de expectativas, aunque con cautela ante la ausencia de un acuerdo definitivo.
Este cambio en el escenario también tuvo efectos sobre los mercados financieros globales. En Estados Unidos, los operadores comenzaron a recalibrar sus expectativas de política monetaria. Según la herramienta FedWatch del CME Group, la probabilidad de un recorte de tasas de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal antes de fin de año subió al 50%, desde el 30% registrado el día anterior.
En América Latina, el nuevo contexto favoreció a las monedas de la región, que en su mayoría mostraron avances frente al dólar. El caso más destacado fue el peso chileno, que subió 1,4% hasta 875,50/875,80 unidades por dólar, alcanzando su mejor nivel de cierre desde fines de febrero. Sin embargo, el IPSA no acompañó el movimiento y terminó la jornada con una baja de 0,43%, cerrando en 11.429,09 puntos.
En México, el peso cerró en 17,3187 unidades por dólar, con una baja de 0,43% frente al valor de referencia del día anterior. A diferencia de la moneda, el mercado accionario mostró una dinámica positiva. El S&P/BMV IPC avanzó 1,08% y finalizó en 69.447,40 puntos.
Brasil presentó un comportamiento mixto. El real se apreció 0,2% hasta 4,9836 unidades por dólar, acumulando una suba semanal de 0,53%. En contraste, el índice Bovespa cayó 0,62% y cerró en 195.845,53 puntos.
Colombia y Perú también mostraron movimientos en la misma línea regional. El peso colombiano subió 0,58% hasta 3.584 unidades por dólar, mientras que el índice MSCI COLCAP retrocedió 1,32% hasta 2.301,99 puntos. En Perú, el sol se apreció 0,20% hasta 3,4330/3,4370 unidades por dólar, mientras que la bolsa local cayó 1,06%.
En el plano local, el comportamiento fue más contenido. El tipo de cambio mayorista mostró una leve suba de 0,5%, ubicándose en $1.364,5. En paralelo, el Banco Central de la República Argentina continuó interviniendo en el mercado y compró US$95 millones en la jornada, en un contexto donde busca sostener la acumulación de reservas. En lo que va de 2026, la autoridad monetaria ya suma adquisiciones por US$5.923 millones. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional elevó el objetivo de reservas a US$8.000 millones para este año en su última revisión.

En renta fija, los bonos soberanos en dólares mostraron un comportamiento mixto. Las subas se concentraron en el tramo largo de la curva, con avances cercanos al 0,4%, mientras que el GD29 cayó 0,1% y el GD30 se mantuvo prácticamente sin cambios.
El mercado accionario local tuvo un cierre más exigente. El S&P Merval venía mostrando un buen desempeño en las ruedas previas, pero en la jornada del viernes retrocedió 1,9% hasta los US$1.971. De esta forma, el índice terminó la semana con una caída acumulada de 2,5%.
El balance final deja una conclusión clara. La descompresión en el frente internacional permitió aliviar tensiones y generó un reacomodamiento rápido en los precios, especialmente en el petróleo. Sin embargo, la falta de definiciones concretas mantiene la cautela en los mercados. Mientras tanto, en la región y a nivel local, los movimientos reflejan un escenario donde el contexto externo sigue siendo el principal factor de influencia.
(*) Pedro Chavez Atia AP 2057 – Comisión Nacional de Valores (CNV) – República Argentina.
Aclaración: El objetivo del presente es brindar a su destinatario información general, y no constituye, de ningún modo, oferta, invitación o recomendación para la compra o venta de los valores negociables y/o de los instrumentos financieros mencionados en él.